Hoy he colocado varias semillas de trigo en una maceta con
tierra, tratando de experimentar y sentir que esas semillas eran las
enseñanzas que recibiré este curso. Enseñanzas que recibiré en la
escuela de filosofía, pero también las que aprenderé en sus pasillos, en
el teatro, admirando y aprendiendo del modo de moverse y de hablar de
aquellas grandes personas. Las enseñanzas a las que estaré expuesto en
el piso con Dani, lo que he aprendido y me queda por aprender por Ana,
el conocimiento que recibiré en la facultad, la autogestión responsable
que he de hacer de mi tiempo y mi energía, mi alimentación, mi cuidado a
mi familia, amores que quizás vengan, yoga, meditación, o todo aquello
de lo que pueda aprender y pueda serme útil en mi camino no hacia la
felicidad, sino mi camino en el que pretendo ser feliz.
Quizás esté equivocado en el mismo planteamiento de la
situación, porque dijo Leon Tolstoi que "feliz no es aquel que hace lo
que quiere, si no aquel que quiere lo que hace".
Pero la verdad es que me mentiría si dijese que soy capaz
de hacer eso en este momento, ya que lo único que haría sería abstenerme
de las cosas que "deseo" (palabra importante), y ser un austero
amargado ya que, abandonando los deseos y los bienes materiales, tampoco
hubiese sido capaz de encontrar mayor serenidad en mí.
Releo por encima mis palabras y las noto vacías de voluntad, aunque deseosas de ella.
Los pasos que ahora comienzo a dar van encaminados a
liberarme de todo lo innecesario, a conocerme mejor, o dicho de otro
modo, a apartar de mí todo lo que no soy yo.
Creo que no tengo miedo a abandonar mis pertenencias,
incluso podría dejar este prometedor futuro como psicólogo si lo creyese
necesario, y creo que temo más a no avanzar, a verme en dos años siendo
el mismo o peor que ahora, cambiado por fuera en maneras, hábitos,
compañía y pensamientos, pero sintiendo que en tanto tiempo no he sido
capaz ser más feliz y más sereno.
Difuso aún, con cabos sueltos, con métodos quizás más
directos y valientes dejados a un lado, pero he aquí una parte, un
esbozo de lo que me pretendo alcanzar.
Ya mencioné antes las semillas, ya comenté la metáfora que
representan, pero olvidé que sin agua ni sol no germinarán esas
enseñanzas que voy a tener la gran suerte de recibir, la mayor parte se
lo debo a mis padres, no solo por permitirme estar aquí, sino por
haberme enseñado a aprovechar siempre cualquier oportunidad de aprender,
aun a costa de su sacrificio, y otras partes, más re"partidas" a mis
profesores en los Trinitarios, Samu, Juanjo, Lourdes, Pedro, y tantos
otros que sería justo nombrar, a los monitores y gente de los
campamentos, a las personas y experiencias de Barbiana y la JOC, a la
experiencia del musical, a Yazmín, al campus científico de 2010, a Nita,
a dos personas que quizás les molestase verse nombradas aquí, y a otras
que no recuerdo.
El sol será mi capacidad de saber donde y como he de estar
en cada momento para conseguir que las enseñanzas sobrevivan, y el agua,
el elemento esencial para la vida y para el crecimiento y la salud de
las semillas será y tendrá que ser mi voluntad, mi voluntad para que los
hechos, las palabras, el conocimiento y la sabiduría germinen y hagan
de mí una planta sana y hermosa. La voluntad para asimilar y aplicar lo
que aprenda será lo único que me diferenciará, que nos diferencia, de
cajas, de archivadores, donde todo se almacena, y nada más.
Aunque me gusta luego compartir esto en mi blog, supongo que se nota
que lo escribo más con intención de aclararme que de transmitir algo
coherente y de ayuda.
Yendo al centro de la cuestión, lo más cercano que ahora
mismo alcanzo del centro de mí mismo, mi objetivo es hallar el modo de
vivir satisfactoria y sencillamente, y estas son las opciones que llevo tiempo barajando para incorporarlas a mi rutina de este curso:
- Aprender Yoga, pues lo comienzo a ver como el modo de
conocer mi cuerpo, de adaptarme a sus naturales exigencias y conformarme
con ellas, y consiguiendo así también orden en mis pensamientos. Sé que
ordenar mi mente y sentirme cómodo dentro de mi cuerpo me ayudarán a
liberarme de esta sensación de culpabilidad generada por el tiempo que
malgasto a causa de mis malos hábitos, y también de la culpa de hacer
daño a personas que confían en mí.
- Entrenar fútbol en la facultad, como medio alternativo y
complementario a la disciplina física (al igual que el yoga, si las
condiciones me lo permiten).