Hoy soy prisionero de la noche...
Me dejé atrapar una vez más por esta sensual y
traicionera araña que con su sinuosa teleraña me arrastra una noche
más hacia la más doloroso indolencia, la indiferencia, el tedio, la
desgana.
Cuando la oscuridad me atenaza solo una pregunta no
quiero contestar cuando estoy débil: “¿Cómo llegue a estar así?”
Cuando la oscuridad me atenaza solo hay algo que no
me atrevo a hacer : Disfrutar del momento.
Esta noche no voy a ser débil, estoy ofuscado porque
hoy no he estudiado lo que debía y me siento estúpido, así que la
solución es sencilla...
“Ponerme a estudiar...” ¡No!
Salir a la terraza y disfrutad de la noche y del frío
antes de acostarme, y mañana levantarme temprano y estudiar.
Dice Robin Sharma “Quien fracasa en la
planificación planifica su fracaso”, así que hoy no me voy a
dejar llevar por el fácil fatalismo de sentir como todo se amontona
porque es anti-productivo y angustioso.
Ale, pues voy a cumplir lo dicho, pero antes no
quiero dejar pasar la oportunidad de escribir sobre esto.
Si en algo ha fallado nuestra cultura es en que hemos
perdido la capacidad de ponernos metas personales, auto-evaluarnos y
actuar con determinación por una causa que nos llene.
Lo llevamos genial a nivel profesional y académico,
todo el mundo se plantea la eficacia en su trabajo y compagina la
universidad con el B2 de inglés y el carné de conducir, pero...
¿cómo de común es plantearse reservar 20 minutos al día para
sentarse en una silla?, ¿para meditar si quizás no debería besar a
esa chica porque realmente no la quiero y le vaya a hacer daño?,
¿para ponerme unos medios para mejorar mi constancia en las cosas
que verdaderamente me importan, como es estar sereno durante todo el
día?
No aporto ninguna solución, soy consciente, y este
camino ahora mismo solo lleva a tratar de aclarar el camino de porqué
hoy día la gente anda tan perdía.
Solo atreviéndose a charlar con nosotros mismos
sobre nuestra vida se puede madurar, crecer como ser humano, todo lo
demás es simple aprendizaje de conductas adaptativamente efectivas
que nos hacen parecer más sabios, más cultos, más curtidos en esto
de vivir, pero esas caras serias y lejanas no son más que un símbolo
de incomprensión, una máscara de aquel que no sabe como afrontar
que su espíritu envejece tan rápido como su cuerpo.
Ña, que me enrollo.
Sin miedo y a disfrutar del momento como a cada uno
le plazca, que el miedo está bien para cuando nos persigue un león
o nos apuntan con una pistola, pero no para afrontar las experiencias
del caminar.
domingo, 3 de noviembre de 2013
sábado, 2 de noviembre de 2013
viernes, 1 de noviembre de 2013
Hace ya algunos años escuché, no sé de quién ni donde, que el orden que uno tiene en su habitación es el que tiene en su cabeza, siendo estas cuatro paredes fiel reflejo de lo que ocurre dentro de nuestros "celebros".
Hay cuartos impersonales y maniáticamente ordenados, cuartos desastre con armarios que son montañas de ropas arrugadas y paredes cargadas de fotos que harían llorar a un viejo, póster y garabatos de amigos con alma de artistas y cuartos llenos de pelusas y sin fregar pero sanamente ordenados.
Ok, todo esto está muy bien, pero... si el cuarto es el reflejo de la cabeza de cada uno, ¿no serán las ciudades el reflejo de un gran grupo de personas?
La casa comunitaria que nosotros habitamos ha sido parcelada con férreos candados, todo ello a pesar de que nuestra gran madre protectora nos ha educado desde que tenemos uso de razón; ahora todos sabemos leer, pero pocos lo hacemos, todos podemos sentir y comprender, pero pocos nos conocemos a nosotros mismos.
No quiero llegar a conclusiones pesimistas, ni mucho menos, mi conocimientos y las personas sabias que tengo al lado me hacen comprender que la vida no es más que lo que uno quiere que sea, y dependiendo de los ojos con los que miremos, veremos una cosa u otra.
Es cierto que no todo es ideal desde una posición que aspire a una sociedad humana que conviva en este mundo cooperando y disfrutando de los regalos que nos han sido dados: conciencia, belleza, compañía, inteligencia, corazón, pero si eso me arrastrara a ponerme unas gafas negras nunca podría ver atardecer en la playa o en la universidad, y no podría ver tampoco el color sosegador de tu piel.
"Eing?", dice el deprimido.
"Que siempre hay razones para vivir, porque mientras sigamos vivos nos sucederán montones de cosas buenas", respondo. "Que si hay niebla en tu interior, el mundo siempre será gris, pero si estás rebosante de luz y claridad, no hay nada a lo que temer. ¿Por qué si no buda significa "el iluminado"?".
La vida humana es muy sencilla porque nosotros somos muy sencillos, para mí somos sexo, admiración por la belleza y amor como culmen.
Son las frustraciones a lo largo del camino lo que hacen que nos compliquemos y nos apartemos del sendero por el que nos guía nuestro interior, nuestro corazón.
No es algo espiritual, es algo esencialmente humano.
Creo que todos estamos capacitados para vivir de un modo esclarecedor y satisfactorio, sin gafas ni angustias, porque todos acabaremos muriendo, pero todos estamos ahora vivos.
Solo se trata para mí de conocernos, descubrir el modo en que disfrutamos, amar, y vivir sin remordimientos, penas o temores, apoyándonos en quien nos haga falta cuando perdamos el rumbo.
¿Y cómo saber que se ha perdido el rumbo? Cada uno lo sabe, sus entrañas se lo gritan, solo hay que escuchar bien quieto y en silencio.
Sharif dice algo parecido: " En esta vida no hay un libro de instrucciones. Solo el corazón es la única bandera, y desde ahí, ¡sí!, cada uno vive a su manera (la aduana de crecer)"
Yo quería transmitir algo con todo esto que al final se ha quedado en el tintero, por lo que lo dejaré caer sin complicarme más:
Somos sencillos, pero nos estamos complicando. Esas complicaciones se pueden ver reflejadas en como nos organizamos, movemos e interactuamos (ciudad = reflejo).
La escapatoria de ese círculo es darse cuenta de esas complicaciones, descubrir lo que nos hace disfrutar de cada segundo, contemplar el mundo con los ojos y los oídos abiertos, y dejarse llevar por nuestro interior, aunque, al contrario de lo que diga Vetusta Morla (Copenhague), pueda sonar demasiado mal.
Reitero, considero que cada ser humano puede llegar a conocerse y seguir su camino si es capaz de reconocer su necesidad y tiene voluntad para escuchar y corregir.
No estamos hechos para el egoismo salvaje como muchas otras especies, por lo que deberíamos aprender más de otras culturas más profundas, y aquí dejo un ejemplo:
https://www.google.es/search?q=ramiro+calle+meditaci%C3%B3n+pdf&ie=utf-8&oe=utf-8&rls=org.mozilla:es-ES:official&client=firefox-a&channel=fflb&gws_rd=cr&ei=k9NzUv6wDYqN7AaK6oCABQ#channel=fflb&q=ramiro+calle+meditaci%C3%B3n+budista+pdf&rls=org.mozilla:es-ES%3Aofficial (tercera entrada)
Un ejemplo bastante crudo de a lo que el ser humano es capaz de llegar lo podemos ver en el documental de Jon Sistiaga, "Los Señores de la Guerra", una gran oportunidad para plantearnos: ¿qué es lo que ocurre para que podamos llegar a vivir así, haciendo daño y no disfrutando?, ¿qué se gana con ello?, ¿dinero, quizás?
http://canalplus.es/jon-sistiaga/videos/programas-completos/?id=978014&media=AF889612&cc=PLTVPR
La verdadera sabiduría es la de comprenderse a sí mismo, así que conozcámonos y... hagamos el amor y no la guerra
Hay cuartos impersonales y maniáticamente ordenados, cuartos desastre con armarios que son montañas de ropas arrugadas y paredes cargadas de fotos que harían llorar a un viejo, póster y garabatos de amigos con alma de artistas y cuartos llenos de pelusas y sin fregar pero sanamente ordenados.
Ok, todo esto está muy bien, pero... si el cuarto es el reflejo de la cabeza de cada uno, ¿no serán las ciudades el reflejo de un gran grupo de personas?
La casa comunitaria que nosotros habitamos ha sido parcelada con férreos candados, todo ello a pesar de que nuestra gran madre protectora nos ha educado desde que tenemos uso de razón; ahora todos sabemos leer, pero pocos lo hacemos, todos podemos sentir y comprender, pero pocos nos conocemos a nosotros mismos.
No quiero llegar a conclusiones pesimistas, ni mucho menos, mi conocimientos y las personas sabias que tengo al lado me hacen comprender que la vida no es más que lo que uno quiere que sea, y dependiendo de los ojos con los que miremos, veremos una cosa u otra.
Es cierto que no todo es ideal desde una posición que aspire a una sociedad humana que conviva en este mundo cooperando y disfrutando de los regalos que nos han sido dados: conciencia, belleza, compañía, inteligencia, corazón, pero si eso me arrastrara a ponerme unas gafas negras nunca podría ver atardecer en la playa o en la universidad, y no podría ver tampoco el color sosegador de tu piel.
"Eing?", dice el deprimido.
"Que siempre hay razones para vivir, porque mientras sigamos vivos nos sucederán montones de cosas buenas", respondo. "Que si hay niebla en tu interior, el mundo siempre será gris, pero si estás rebosante de luz y claridad, no hay nada a lo que temer. ¿Por qué si no buda significa "el iluminado"?".
La vida humana es muy sencilla porque nosotros somos muy sencillos, para mí somos sexo, admiración por la belleza y amor como culmen.
Son las frustraciones a lo largo del camino lo que hacen que nos compliquemos y nos apartemos del sendero por el que nos guía nuestro interior, nuestro corazón.
No es algo espiritual, es algo esencialmente humano.
Creo que todos estamos capacitados para vivir de un modo esclarecedor y satisfactorio, sin gafas ni angustias, porque todos acabaremos muriendo, pero todos estamos ahora vivos.
Solo se trata para mí de conocernos, descubrir el modo en que disfrutamos, amar, y vivir sin remordimientos, penas o temores, apoyándonos en quien nos haga falta cuando perdamos el rumbo.
¿Y cómo saber que se ha perdido el rumbo? Cada uno lo sabe, sus entrañas se lo gritan, solo hay que escuchar bien quieto y en silencio.
Sharif dice algo parecido: " En esta vida no hay un libro de instrucciones. Solo el corazón es la única bandera, y desde ahí, ¡sí!, cada uno vive a su manera (la aduana de crecer)"
Yo quería transmitir algo con todo esto que al final se ha quedado en el tintero, por lo que lo dejaré caer sin complicarme más:
Somos sencillos, pero nos estamos complicando. Esas complicaciones se pueden ver reflejadas en como nos organizamos, movemos e interactuamos (ciudad = reflejo).
La escapatoria de ese círculo es darse cuenta de esas complicaciones, descubrir lo que nos hace disfrutar de cada segundo, contemplar el mundo con los ojos y los oídos abiertos, y dejarse llevar por nuestro interior, aunque, al contrario de lo que diga Vetusta Morla (Copenhague), pueda sonar demasiado mal.
Reitero, considero que cada ser humano puede llegar a conocerse y seguir su camino si es capaz de reconocer su necesidad y tiene voluntad para escuchar y corregir.
No estamos hechos para el egoismo salvaje como muchas otras especies, por lo que deberíamos aprender más de otras culturas más profundas, y aquí dejo un ejemplo:
https://www.google.es/search?q=ramiro+calle+meditaci%C3%B3n+pdf&ie=utf-8&oe=utf-8&rls=org.mozilla:es-ES:official&client=firefox-a&channel=fflb&gws_rd=cr&ei=k9NzUv6wDYqN7AaK6oCABQ#channel=fflb&q=ramiro+calle+meditaci%C3%B3n+budista+pdf&rls=org.mozilla:es-ES%3Aofficial (tercera entrada)
Un ejemplo bastante crudo de a lo que el ser humano es capaz de llegar lo podemos ver en el documental de Jon Sistiaga, "Los Señores de la Guerra", una gran oportunidad para plantearnos: ¿qué es lo que ocurre para que podamos llegar a vivir así, haciendo daño y no disfrutando?, ¿qué se gana con ello?, ¿dinero, quizás?
http://canalplus.es/jon-sistiaga/videos/programas-completos/?id=978014&media=AF889612&cc=PLTVPR
La verdadera sabiduría es la de comprenderse a sí mismo, así que conozcámonos y... hagamos el amor y no la guerra
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