domingo, 30 de diciembre de 2012

Pensamientos mañaneros


Esta mañana, cuando aún estaba adormilado la cama, momento en que la conciencia trata de imponerse inútilmente al sueño ligero, dos pensamientos comenzaron a rondarme, a intentar penetrar en mí.

Su grandeza, su insistencia, el momento de lucidez y pureza de la persona que  ha vuelto a la vida después del sueño reconfortante que eligieron me hizo verlos como revelaciones que me llamaban a vivir una vida totalmente diferente a la que vivo ahora.

Uno no consigo recordarlo, el otro más o menos.

Me interrogó, ha puesto a prueba mi modo de vida… me ha preguntado que cómo sería yo en este instante si día a día viviese situaciones que me motivasen a superarme, que me viese envuelto en un lugar donde las necesidades de la gente se palpen nítidamente, y estas personas fuesen capaces de dejarse ayudar, si en vez de pasar mis 17 años aquí, en Córdoba, estudiando, ya con una edad en la que me considero maduro como para elegir lo que quiero y no quiero aprender, aún cosas por obligación.

Me está haciendo pensar acerca de mis sueños, de mis aspiraciones, siempre diseñadas a miles de kilómetros en tierras y con personas que todavía no conozco.

Pero, ¿y si…? ¿y si fuese capaz de comenzar a introducir esos sueños en mi “horario semanal”? ¿No me daría eso la fuerza como para afrontar los días con ganas de que lleguen, no siempre con vistas al futuro que estoy labrando, y que es incierto, inseguro, y no sé si lo quiero?

Quizás así dejaría de pasar por los sitios como si nada me importase realmente, como si esta realidad se me quedase chica, incompleta, casi vacía… como me está pasando ahora.

 

“Fabriqué un millón de ilusiones,

  Prisioneras, que se hicieron canciones”

 

Son dos versos de la canción antes que ver el sol de “Coti” que ayer escuché mientras me llevaban a mi barrio de vuelta en coche.

Ilusiones que al no encontrar salida, personas con las que compartirlas, sitios donde llevarlas a cabo, comienzan a formar un mundo en nuestro interior. Este extraño y fantástico lugar donde habitan nuestros sueños más profundos se convierte en el referente de nuestras acciones, solo sintiéndonos satisfechos cuando algo que hacemos nos acerca un poco más a realizar esos sueños.

Pero es un arma de doble filo, porque al mismo tiempo que nos crea nuestro destino y mundo ideal, nos da esperanzas y razones para seguir luchando, al mismo tiempo de todo eso nos aleja de la realidad, de nuestra realidad más cercana.

Tratando de explicarlo, es como si desde chico yo hubiese querido ser un activista vegano (personas vegetarianas estrictas que no comen nada proveniente de animales: carne, huevos, leche, etc.) que va por el mundo dando charlas tratando de convencer a los demás de la no necesidad de comer animales para llevar una buena dieta.

Se da el caso de que tengo 10 años, he visto un vídeo en internet de un hombre que hace eso, y por esa razón deseo hacer lo mismo, pero no tengo ni amigos ni familia con confianza para contarlo.

Esa espinita se queda ahí, y va creciendo conmigo, al tiempo que hago mi vida ignorando mi deseo de proteger a los animales para vivir una vida más coherente con la tierra.

¿Qué pasa? No cumplo mi sueño, pero cada vez que decido no comer carne para decirle a mi madre que me prepare una ensalada, o cada vez que ayudo a un animalito o simplemente lo acaricio, una sensación de plenitud me arropa, mayor a la sensación que otro chico cualquiera podría sentir, ya que no tiene esa experiencia reprimida.

“Paso hacia mi sueño = bienestar momentáneo, plenitud, satisfacción”

¿Cuál es el problema, el arma de doble filo?

Vivir siempre con la mente puesta en volverme un vegano activista, sin hacerlo realmente no me deja continuar con mi vida y con la satisfacción de luchar por lo que creo, y me hace que me estanque.

 

Pero, ¿qué quiero decir con todo esto?

¡Que es peligroso! Es totalmente peligroso vivir con sueños atrasados y nunca realizados, porque se nos forma una gran bola que no deja pasar todas las demás cosas bellas de la vida, que son aún más bellas cuando en nuestro estilo de vida luchamos por las cosas que mueven nuestras entrañas.

Yo me planteo comenzar a vivir esos pequeños y viejos sueños, e ir dejando paso a que me inunden los nuevos.

 

Joder, lo pienso y me parece que estoy escribiendo un libro de auto-ayuda mezclado con psicoanálisis, Wuaauuuhh!!!

 

Bueno, pues voy a dejar un proverbio africano, creo, que escuché esta mañana en la tele:

“Cuando al hombre no le quedan más palabras en la barriga, muere”.

Moraleja: Nunca dejes de leer…

sábado, 15 de diciembre de 2012

complicaciones...

Le ofrecieron todo tipo de bebidas, zumos, batidos, refrescos, alcohol... también chocolates, grasientas carnes, manjares de todo tipo... nadie se dio cuenta de que lo único que necesitaba era un poco de agua

Si conociésemos la pobreza de nuestro corazón nos despreciaríamos a nosotros mismos.

Nos despreciaríamos, al menos yo lo haría, y antes lo hacía mucho, y luego mejoraba, pero ahora me veo incapaz incluso de despreciarme, de hacerme cenizas, para luego renacer…

Vivo con prisa, pero sin saber lo que vivo, sin pararme a pensar un momento, guiado por… ¿por quién? Por los demás, por todo y por todos, por lo que no sobresale a la norma, sin seguir los dictados de un corazón que ha dejado de latir…

Un camino de sinsabores e indiferencia buscando únicamente la comodidad y la falta de complicación nunca lo he querido para mi vida, pero es que me encuentro con unos 6450 días a las espaldas y todavía no he sido capaz de encontrarme a mí mismo.

Podría echarle la culpa a mucha gente, pero eso no me llena nada más que de ira, pero no llena lo que verdaderamente quiero tener lleno, que es el alma de vida, es decir, tener ganas de vivir, no tener miedo al futuro, sino todo lo contrario, disfrutar el momento, ser yo mismo y compartir y ayudar a los demás en su camino hacia su verdad, su felicidad, hacia ellos mismo y a los suyos, que pueden ser todos…

No quiero ser una persona débil en ninguno de los sentidos, no quiero diluirme entre las vacías creencias de los demás, no quiero que llegue un día en el que no me reconozca y no quede en mí ni el anhelo por aquel que siempre he querido ser… una persona llena y viva.

Es verdad que no siempre se me ha educado para eso… ¿y qué? Ahora mi vida tiene que ser mía, porque en verdad tengo muchísima suerte en comparación con la gente que me rodea en cuanto a influencias de gente que es capaz de hablarte de su corazón al tuyo sin miedos ni vergüenzas, y aquí le doy las gracias de una manera exagerada a la JOC, a la gente de la JOC, y en especial a mi grupo (Guauuuu… mi grupo, nuestro grupo de vida...) por haberme acogido tan rápido y sin ningún inconveniente.

Quiero conocer más, vivir más, compartir más y más profundo, porque estaba o estoy empezando a creer que todo estaba perdido, que no le encontraba sentido a las días que se van sin que pase nada, o sin ser capaz de darme cuenta todo lo que ha pasado, o lo que no hice porque pasase…

Se me había olvidado el valor del contacto con los demás, lo que se puede aprender, lo que se puede sentir, aunque no siempre se esté al 100%...

Ahí, cuando realmente conectas con alguien, es cuando todas los problemas superficiales que se comenzaban a hacer una bola de nieve cada vez más grande se disuelven, dejándonos limpios y fértiles para que cualquier semilla que nos echen encima sea capaz de crecer.

sábado, 1 de diciembre de 2012

"Si el hombre fuese capaz de decir lo que ama" Luis Cernuda


Dijeron los alumnos de la escuela de Barbiana que “los verdaderos educadores dan a sus educandos todo lo que aman, lo que creen y lo que esperan.
El educando mientras crece le añade algo, y así la humanidad avanza.
Los animales no van al colegio, y las golondrinas hacen sus nidos iguales desde hace miles de años”.
Hacia donde estamos caminando entonces si no somos capaces de amar, de tener esperanza y sueños.
Yo… sé muy poco, casi nada. Me siento uno más entre un gran grupo de nadies que creen ser dueños de sus vidas.
Si conozco algo normalmente es porque lo he leído, pero sé poco porque poco es lo que asimilo, lo que comprendo, lo que amo.
No me gusta que se me llene la boca con palabras que no siento, y los días que soy fiel a esa voz de mi interior me doy cuenta que apenas abro la boca, y quisiera que esos días fueran los que no hubiese quien me callara.
¿La vida? Me estoy dando cuenta de que se puede encontrar en cualquier lugar, pero tenemos que estar decididos de ir a por ella. Yo soy de los que deja al corazón en estado de espera fantaseando con grandes viajes y aventuras donde encontrarme a mí mismo y salvar al mundo de su deshumanización, hambre e incomunicación mientras en el día a día las horas van pasando y yo me escondo esperando que llegue ese día…