jueves, 19 de noviembre de 2020

Humor existencial

En última instancia nada importa. Nada sobrevive ni sobrevivirá de aquello que conocemos y ni siquiera nuestras vidas, a las que nos aferramos con fervor y las cuales tratamos desesperadamente de justificar, encierran algún tipo de significado. 

Chispas que apenas empiezan a brillar y calentar ya se están apagando. Destellos momentáneos y aleatorios en la forja del universo.

Por si fuera poco, para darle un tono trágico a esta ciega danza venimos dotados de conciencia. Y para añadirle una pizca cómica lo hacemos también de unos instintos desfasados y patéticos que segundo tras segundo apartan nuestra mirada de la verdad de nuestra naturaleza y del espectáculo que la contemplacion de la verdad presenta.

¿Cómo vivir, pues, en tales circunstancias? ¿Cómo no desesperar, enloquecer o, lo que es más común, perderse en las apariencias hasta olvidar completamente esa perspectiva existencial que abrazamos durante extraños e inesperados arrebatos de lucidez?

¿Mi respuesta? Seguir enfrentándome con el indómito león que habita en mi interior al terrible dragón del "Tú debes" que amenaza con destruir todo lo que hay de bueno en esta aún fértil tierra.

Pero vamos, que tú te joes y te buscas la tuya bonic@.


sábado, 23 de febrero de 2019

En movimiento


La mentalidad, la estructura social occidental exportada al mundo potencia lo que considero la ilusión de que vamos hacia alguna parte. Normal, sería insostenible e insoportable pasar tantos años (la vida entera si me apuras) invirtiendo si no alimentásemos entre todos la idea de que tanto sacrificio está justificado; es más, no únicamente justificado sino que no hay otro modo de vivir.

La vida es un paseo. Que pase pues quien quiera correr y buena fortuna al que decida no avanzar ni moverse. En este trayecto a ninguna parte tampoco hay una meta, por mucho que tantas vidas se sustenten en la proyección de una imagen estática en un remoto rincón de la mente: el oasis y remanso de paz que llegará cuando tenga mi trabajo, mi casa, a los míos a mi lado y todas mis necesidades y deseos cubiertos... Esa imagen, que como utopía que es, sigue los pasos del inalcanzable horizonte, que impasible burla todos nuestros esfuerzos de darle alcance.

De esto algo sabía el Chojin cuando rapeó esto: "El punto justo no existe, es una broma, bro.
Pero aun así insito en dar más vueltas alrededor."

No hay camino y por eso trataré de caminar en una dirección que sea valiosa para mí, construyendo y aportandole un sentido, subjetivo, único e intransferible, a medida que dejo mis peregrinas huellas en la mutable arena de esta eterna playa.

¿Un consejo y un recordatorio? Afina el olfato y recuerda tomarte tu tiempo de vez en cuando para oler las rosas.

lunes, 12 de enero de 2015

Hoy por ti volví a ser poeta,

porque he vuelto a llorar, vuelvo a vibrar

y no quiero alejarme de tu lado.
 
Y es por eso que quizás hoy deje este teclado,
 
porque así no quiero contarlo, porque se pierde en el camino,
 
porque no llega ni por asomo la mitad de lo que siento en lo que escribo.
 
Si queréis saberlo, me gusta hablar, venid a preguntarme.
 
Quizás aprendamos, tú y yo, y rocemos con el alma esa morada para la que no 

existen palabras.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Y será verdad...

Y será verdad eso de que a las primeras parejas se las quiere más, pero que a las siguientes se las quiere mejor...

Aunque no lo creo realmente... nuestras primeras fijaciones siempre son más fuertes e intensas, eso es natural sobre todo en la adolescencia.
Luego vamos buscando, aunque luego no sirva de nada buscar y se no plante alguien de pronto, a alguien con quien nos entendamos y podamos compartir cosas. Aun así, como humanos, siguiendo nuestro curioso modo de aprender, nos equivocamos.

Hay veces que por meses o años nos quedamos estancados en el recuerdo de una relación o de algo que pudo ser... y esto solo es consumirse por dentro, no ser capaz de abrir los ojos, y justificarse en el dulce dolor de creer que ahora ya nada tiene sentido pero que fue perfecto por un instante.
No, así no vale.

Tenía razón una amiga al decirme hace muy poco que nosotros somos los únicos responsables de conseguir aprender de nuestras experiencias, de nuestros errores y del daño que hacemos y nos hacen.

De todos modos, y a donde yo quería llegar, deseo brindar mentalmente por las grandes personas que he tenido la suerte de tener a mi lado y que ya no están. He aprendido mucho, y por muchas razones no considero que a las primeras se las quiera mejor, sino que somos al principio somos mucho más impulsivos. 

Gracias por haber estado a mi lado, por aguantarme y ayudarme a crecer. Gracias por ayudarme a encontrar mis límites, y hacer que me de cuenta de todo lo que todavía me queda por caminar.
Muchas cosas más podrían ser agradecidas, pero no lo serán aquí, y me conformo con expresar que para mí valió la pena, que conocí a personas extraordinarias que me mostraron su interior aunque no siempre supe corresponder.

No digo buena suerte porque no creo que sirva, sino que espero que seamos capaces de continuar creciendo y aprendiendo cada día. Así, sea fácil o difícil lo que venga, siempre seréis afortunados.

















martes, 16 de septiembre de 2014

Comienza el curso

Hoy he colocado varias semillas de trigo en una maceta con tierra, tratando de experimentar y sentir que esas semillas eran las enseñanzas que recibiré este curso. Enseñanzas que recibiré en la escuela de filosofía, pero también las que aprenderé en sus pasillos, en el teatro, admirando y aprendiendo del modo de moverse y de hablar de aquellas grandes personas. Las enseñanzas a las que estaré expuesto en el piso con Dani, lo que he aprendido y me queda por aprender por Ana, el conocimiento que recibiré en la facultad, la autogestión responsable que he de hacer de mi tiempo y mi energía, mi alimentación, mi cuidado a mi familia, amores que quizás vengan, yoga, meditación, o todo aquello de lo que pueda aprender y pueda serme útil en mi camino no hacia la felicidad, sino mi camino en el que pretendo ser feliz.

Quizás esté equivocado en el mismo planteamiento de la situación, porque dijo Leon Tolstoi que "feliz no es aquel que hace lo que quiere, si no aquel que quiere lo que hace".
Pero la verdad es que me mentiría si dijese que soy capaz de hacer eso en este momento, ya que lo único que haría sería abstenerme de las cosas que "deseo" (palabra importante), y ser un austero amargado ya que, abandonando los deseos y los bienes materiales, tampoco hubiese sido capaz de encontrar mayor serenidad en mí.

Releo por encima mis palabras y las noto vacías de voluntad, aunque deseosas de ella.
Los pasos que ahora comienzo a dar van encaminados a liberarme de todo lo innecesario, a conocerme mejor, o dicho de otro modo, a apartar de mí todo lo que no soy yo.

Creo que no tengo miedo a abandonar mis pertenencias, incluso podría dejar este prometedor futuro como psicólogo si lo creyese necesario, y creo que temo más a no avanzar, a verme en dos años siendo el mismo o peor que ahora, cambiado por fuera en maneras, hábitos, compañía y pensamientos, pero sintiendo que en tanto tiempo no he sido capaz ser más feliz y más sereno.

Difuso aún, con cabos sueltos, con métodos quizás más directos y valientes dejados a un lado, pero he aquí una parte, un esbozo de lo que me pretendo alcanzar.

Ya mencioné antes las semillas, ya comenté la metáfora que representan, pero olvidé que sin agua ni sol no germinarán esas enseñanzas que voy a tener la gran suerte de recibir, la mayor parte se lo debo a mis padres, no solo por permitirme estar aquí, sino por haberme enseñado a aprovechar siempre cualquier oportunidad de aprender, aun a costa de su sacrificio, y otras partes, más re"partidas" a mis profesores en los Trinitarios, Samu, Juanjo, Lourdes, Pedro, y tantos otros que sería justo nombrar, a los monitores y gente de los campamentos, a las personas y experiencias de Barbiana y la JOC, a la experiencia del musical, a Yazmín, al campus científico de 2010, a Nita, a dos personas que quizás les molestase verse nombradas aquí, y a otras que no recuerdo.

El sol será mi capacidad de saber donde y como he de estar en cada momento para conseguir que las enseñanzas sobrevivan, y el agua, el elemento esencial para la vida y para el crecimiento y la salud de las semillas será y tendrá que ser mi voluntad, mi voluntad para que los hechos, las palabras, el conocimiento y la sabiduría germinen y hagan de mí una planta sana y hermosa. La voluntad para asimilar y aplicar lo que aprenda será lo único que me diferenciará, que nos diferencia, de cajas, de archivadores, donde todo se almacena, y nada más.

Aunque me gusta luego compartir esto en mi blog, supongo que se nota que lo escribo más con intención de aclararme que de transmitir algo coherente y de ayuda.

Yendo al centro de la cuestión, lo más cercano que ahora mismo alcanzo del centro de mí mismo, mi objetivo es hallar el modo de vivir satisfactoria y sencillamente, y estas son las opciones que llevo tiempo barajando para incorporarlas a mi rutina de este curso:

- Aprender Yoga, pues lo comienzo a ver como el modo de conocer mi cuerpo, de adaptarme a sus naturales exigencias y conformarme con ellas, y consiguiendo así también orden en mis pensamientos. Sé que ordenar mi mente y sentirme cómodo dentro de mi cuerpo me ayudarán a liberarme de esta sensación de culpabilidad generada por el tiempo que malgasto a causa de mis malos hábitos, y también de la culpa de hacer daño a personas que confían en mí.

- Entrenar fútbol en la facultad, como medio alternativo y complementario a la disciplina física (al igual que el yoga, si las condiciones me lo permiten).

domingo, 6 de julio de 2014

Se acabó el curso

Se acabó.

Definitivamente se acabó, tanto una cosa como la otra, tanto el curso como esta mala vida, de pereza y posponer las cosas, de sueños e ideas por un lado, y ver series y vaguear por otro.

No, esto va a tomar un rumbo, quiero tomar un rumbo, y brillar  por siempre como las estrellas lejanas en el firmamento, por siempre, en el recuerdo, en mi recuerdo, orgulloso del modo en que viví, orgulloso de los errores que cometí y de haber sabido crear mi camino, haciendo arte de cada segundo, el arte de amar, el arte de estar vivo, el arte de saber vivir.

Si en Nueva Acrópolis acabo de acabar el curso de introducción a la filosofía, en esas materias aun solo he visto el cartel, desde lejos, difuso, y ya mi alma cuando fantasea se levita y vuela hacia esas ideas, las abraza, y se funde con ellas.

Sí, hoy he acabado el último examen de mi primer curso de carrera, pero esto no va a significar para nada un fin, sino uno o varios comienzos, un paso más que he dado hacia un futuro incierto y prometedor.

Y no, no sé lo que quiero hacer con mi vida, aun no me la gano por mi cuenta, de hecho. No trabajo, no lo busco, simplemente me dedico a vivir las cosas que van surgiendo.

Eso suena bonito, pero no siempre lo es tanto. Vivir lo que va surgiendo implica fluir por la corriente de la vida que llevo, de la gente y contextos que rodean, de mis malos hábitos, de mis "no puedo" o "no todavía", y eso no es lo que quiero.

No, no me toca ahora fluir, no.

Este, este momento, es momento de cambiar, de transformarme.

Voy a dejar atrás algunos malos hábitos, como esperar a que las cosas vayan surgiendo, como no leer todo lo que deseo, como adaptarme tanto a lo que va surgiendo.

Ya fluiré, habrá tiempo, aun albergo muchas dudas acerca de ello. ¿Llegaré? ¿Seré capaz? ¿Soy grande, o pequeño?

Simplemente, no lo sé. Pero no lo sé porque no existe respuesta para ello. Nada la tiene. Ni para mí ni para sí mismo. No la hay, simplemente, no la hay.

¿Quién soy?

Esa es una mala pregunta. Daré un discurso, y lo daré mal, y creeré que ese soy yo, un mal orador, uno que no está a la altura y eso es mentira.

Daré un discurso, y lo daré genial, y creeré que ese soy yo, un gran orador, y será mentira, porque ese no soy yo. Lo fui dando el discurso.

¿Quién soy, pues?

No sé, quizás nadie, nada que se pueda encajonar o definir. Nada antes conocido,algo que nunca llegará a conocerse porque nunca llegará a desarrollarse por completa en mis millones y millones de posibilidades que se cruzan, entrecruzan y ocurren.

No, no sé quien soy, pero no me importa.

Tengo ganas de hacer una cosa, y voy a hacerla. Muchas ganas. Cuando la esté haciendo, quizás alguien sienta curiosidad y venga para interrumpirme para preguntarme quien soy yo, puesto que estoy haciendo eso.

Y, quizás, en ese momento, otra persona que esté también allí, observándome, le detenga y le diga: "No, no le preguntes. Solo, míralo."

Ese, esa persona, sabrá quién soy mejor que nadie.

domingo, 15 de junio de 2014

Veganismo

¿Es algo natural? ¿Debe aprenderse para realizarse? ¿Por qué hacerlo?

Hacerlo para poder llevar un estilo de vida más satisfactorio para mí, puesto que me gusta sentirme a gusto y satisfecho con las decisiones que tomo, aunque no sean las más cómodas. Esto aun tengo que trabajarlo, porque por ejemplo ayer quería comprar galletas aun sabiendo que las que iba a comprar están hechas con leche de vaca.

Esto se relaciona con un estilo de vida más ético en tanto en cuanto no precisa de la explotación y muerte de otros seres para el alimento. Digo alimento porque es la parte que estoy trabajando ahora, hacerse vegano, puesto que aun no he comenzado a llevar un modo de vida más responsable en lo referente a la procedencia y política de los alimentos que consumo (excepto semillas de lino), y tampoco en lo referente a la energía/electricidad, ropa (tengo pocas cosas de comercio justo, y tampoco conozco otras alternativas, ya sean locales, nacionales o internacionales) o higiene (sí por la parte del desodorante y la pastilla de jabón, pero no en el detergente y colonia, entre otros que no recordaré).

Para el transporte, acostumbro a usar bus público, andar, bici o patines, lo que no supone apenas contaminación, ya que los autobuses, dada la cantidad de personas que llevan y que son fijos, no suponen cantidades impactantes, y además algunos empiezan a funcionar con biodiesel, que aun que no se exactamente lo que es (creo que es aceite de algo, y no sé si se procesa de alguna manera).
Lo que quería añadir, ya que creo que podría ser la práctica más contaminante y menos responsable, es el uso del avión. Hasta ahora lo he usado en pocas ocasiones, pero sé que, al menos ahora mismo y con mi escaso nivel de conocimiento en el tema y mis no escasas ganas de conocer mundo, hoy día lo utilizaría.

Por otro lado, en septiembre me sacaré el carné de conducir, aunque no tendré coche, pero bueno, será cuestión de solo usarlo cuando sea necesario y no acomodarme. Sería bueno reparar la bici.

Debe aprenderse porque ahora mismo, 2014, Granada, España, al igual que en el resto de las regiones industrializadas, el sistema de producción dominante es el que creo que se podría considerar como el corporativo o capitalista agresivo, es decir, el que busca el mayor beneficio sin preocuparse de las consecuencias de explotación laboral y de los recursos y contaminación, hasta que no se ilegalizan dichas prácticas.

Esto supone que, como un modelo que no protege ni a los trabajadores ni a la naturaleza, nuestro hogar, es mayoritario y legal, para llevar a cabo unas prácticas de consumo alternativas debe trabajarse voluntaria y concienzudamente el acceso tanto a la información como a los lugares de consumo de dichos productos más responsables con el entorno y sus habitantes.

Esto no sería, ni es, necesario en los lugares, ya sean ciudades, pueblos, barrios o en la misma familia, donde estas prácticas alternativas son comunes gracias al conocimiento y costumbres éticas de tales personas, las cuales serían la fuente de información y ejemplo para los nuevos miembros que allí se desarrollasen, los cuales, muy probablemente, se identificaran con esos valores, volviendo tan natural este proceso como natural es ahora mismo que así no ocurra.

Lo bonito, o curioso, o digno al menos de destacar, es que aquí, para aprender algo que podría ser natural (como ocurre con todos los aprendizajes que son diferentes entre culturas), deben desaprenderse unos patrones muy interiorizados, o mínimo automatizados, lo cual supone tener que buscar la información por propia cuenta, luego aprender unas prácticas acordes con lo que aprendiste que no era responsable o justo, es decir, aprender algo alternativo a lo desaprendido, construir donde antes se ha debido destruir.

Aun me quedan muchas cosas por hacer y cambiar.  Algunas ya las he dicho aquí, otras deberán ir derivándose de lo aquí dicho, otras aun no me animo a exponerlas porque realmente no sé si me traerán resultados positivas, y otras, otras muchas, aun no las conozco, quizás ni siquiera pueda imaginármelas, porque no trato únicamente de abandonar malos hábitos destructores del medio, sino los malos hábitos que me destruyen a mí.

¿Merece la pena? ¿Merece la pena abandonar un camino más que pisado?

¿Merece la pena ir en  busca de aventuras, descubrir nuevas maneras de comprender la vida, de respirar y dormir, de comer y hablar, de vestir y pensar?

Sí, por supuesto, a ambas preguntas, sin dudas, y hasta el final.

Esto es solo un esbozo, una idea, un plan, un proyecto a desarrollar, algo pequeño que nunca cambiará el mundo, pero que sin duda me transformará.

Sentir de nuevo la brisa en la cara, la respiración profunda y tranquila de cuando sientes que estás en el camino correcto, en tu camino, y no cambiarías el pasado por nada del mundo, porque ahora estás aquí, estás así, y te has encontrado, y te das cuenta de que tienes muchas, muchísimas ganas de vivir y de descubrir lo que es estar vivo.