sábado, 23 de febrero de 2019

En movimiento


La mentalidad, la estructura social occidental exportada al mundo potencia lo que considero la ilusión de que vamos hacia alguna parte. Normal, sería insostenible e insoportable pasar tantos años (la vida entera si me apuras) invirtiendo si no alimentásemos entre todos la idea de que tanto sacrificio está justificado; es más, no únicamente justificado sino que no hay otro modo de vivir.

La vida es un paseo. Que pase pues quien quiera correr y buena fortuna al que decida no avanzar ni moverse. En este trayecto a ninguna parte tampoco hay una meta, por mucho que tantas vidas se sustenten en la proyección de una imagen estática en un remoto rincón de la mente: el oasis y remanso de paz que llegará cuando tenga mi trabajo, mi casa, a los míos a mi lado y todas mis necesidades y deseos cubiertos... Esa imagen, que como utopía que es, sigue los pasos del inalcanzable horizonte, que impasible burla todos nuestros esfuerzos de darle alcance.

De esto algo sabía el Chojin cuando rapeó esto: "El punto justo no existe, es una broma, bro.
Pero aun así insito en dar más vueltas alrededor."

No hay camino y por eso trataré de caminar en una dirección que sea valiosa para mí, construyendo y aportandole un sentido, subjetivo, único e intransferible, a medida que dejo mis peregrinas huellas en la mutable arena de esta eterna playa.

¿Un consejo y un recordatorio? Afina el olfato y recuerda tomarte tu tiempo de vez en cuando para oler las rosas.

1 comentario:

  1. Que gusto volver a leerte amigo, espero estés bien. Te recuerdo con mucho cariño, “Dios de las Alitas” saludos. Vicky

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