Y será verdad eso de que a las primeras parejas se las quiere más, pero que a las siguientes se las quiere mejor...
Aunque no lo creo realmente... nuestras primeras fijaciones siempre son más fuertes e intensas, eso es natural sobre todo en la adolescencia.
Luego vamos buscando, aunque luego no sirva de nada buscar y se no plante alguien de pronto, a alguien con quien nos entendamos y podamos compartir cosas. Aun así, como humanos, siguiendo nuestro curioso modo de aprender, nos equivocamos.
Hay veces que por meses o años nos quedamos estancados en el recuerdo de una relación o de algo que pudo ser... y esto solo es consumirse por dentro, no ser capaz de abrir los ojos, y justificarse en el dulce dolor de creer que ahora ya nada tiene sentido pero que fue perfecto por un instante.
No, así no vale.
Tenía razón una amiga al decirme hace muy poco que nosotros somos los únicos responsables de conseguir aprender de nuestras experiencias, de nuestros errores y del daño que hacemos y nos hacen.
De todos modos, y a donde yo quería llegar, deseo brindar mentalmente por las grandes personas que he tenido la suerte de tener a mi lado y que ya no están. He aprendido mucho, y por muchas razones no considero que a las primeras se las quiera mejor, sino que somos al principio somos mucho más impulsivos.
Gracias por haber estado a mi lado, por aguantarme y ayudarme a crecer. Gracias por ayudarme a encontrar mis límites, y hacer que me de cuenta de todo lo que todavía me queda por caminar.
Muchas cosas más podrían ser agradecidas, pero no lo serán aquí, y me conformo con expresar que para mí valió la pena, que conocí a personas extraordinarias que me mostraron su interior aunque no siempre supe corresponder.
No digo buena suerte porque no creo que sirva, sino que espero que seamos capaces de continuar creciendo y aprendiendo cada día. Así, sea fácil o difícil lo que venga, siempre seréis afortunados.