Allí estaba yo, sentado, contemplando, rindiéndome a la belleza sobrecogedora de aquella sonrisa serena, grabando a fuego aquel momento en mi memoria, poniendo los ojos sobre aquella mujer igual que el budista pone sus ojos sobre una estatuilla del hombre al que sigue.
Podrán hablarte de vida espiritual, podrán hablarte de paz interior. Podrás oir hablar de meditación, de llevar una vida feliz y sencilla.Podrán sonarte miles de métodos para llevar una buena vida, tranquila y satisfactoria... podrás escuchar un montón de polladas, pero hasta que no contemples la belleza de esa persona que, con los ojos cerrados y completamente quieta, parece estar a punto de echarse a reir, no creeras que es posible.
viernes, 17 de enero de 2014
miércoles, 15 de enero de 2014
Y aunque no sepa donde está el mar, quiero volver a brillar...
No quiero quedarme aquí, quiero volar hasta olvidar que hubo ayer y habrá mañana...
No tengo miedo a fallar, tengo miedo a no intentar, a quedarme aquí esperando algo que nunca
pasará.
Ya comencé a sentir mi camino a través de la oscuridad, he intuido los que serán mis pasos, o no...
eso solo depende de mí, aquí y ahora.
A veces me siento viejo para ser aprendiz de habilidades qe desearía haber aprendido hace milenios,
y otras me siento estúpido y vivo al descubrir que este es el camino que estoy siguiendo, y que nunca
es tarde.
Estoy teniendo tiempo de conocer mucho y más de lo que me gustaría en muchos aspectos... el frío,
la desgana, el vacío, la desesperación y la indiferencia... duros maestros de los que aprendo
espeluznantes y útiles lecciones: la vida no espera (ni manzana), y o sigo ahora lo que añoro desde lo
más profundo y escondido o pasaré el tiempo que tengo arrepintiéndome de no vivir mi vida,
arrepintiéndome de vivir una mentira de ansiedad y sonrisas corticales (que son las forzadas, pero
queda guay).
No quiero quedarme aquí, quiero volar hasta olvidar que hubo ayer y habrá mañana...
No tengo miedo a fallar, tengo miedo a no intentar, a quedarme aquí esperando algo que nunca
pasará.
Ya comencé a sentir mi camino a través de la oscuridad, he intuido los que serán mis pasos, o no...
eso solo depende de mí, aquí y ahora.
A veces me siento viejo para ser aprendiz de habilidades qe desearía haber aprendido hace milenios,
y otras me siento estúpido y vivo al descubrir que este es el camino que estoy siguiendo, y que nunca
es tarde.
Estoy teniendo tiempo de conocer mucho y más de lo que me gustaría en muchos aspectos... el frío,
la desgana, el vacío, la desesperación y la indiferencia... duros maestros de los que aprendo
espeluznantes y útiles lecciones: la vida no espera (ni manzana), y o sigo ahora lo que añoro desde lo
más profundo y escondido o pasaré el tiempo que tengo arrepintiéndome de no vivir mi vida,
arrepintiéndome de vivir una mentira de ansiedad y sonrisas corticales (que son las forzadas, pero
queda guay).
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