miércoles, 15 de enero de 2014

Y aunque no sepa donde está el mar, quiero volver a brillar...

No quiero quedarme aquí, quiero volar hasta olvidar que hubo ayer y habrá mañana...


No tengo miedo a fallar, tengo miedo a no intentar, a quedarme aquí esperando algo que nunca
pasará.


Ya comencé a sentir mi camino a través de la oscuridad, he intuido los que serán mis pasos, o no...

eso solo depende de mí, aquí y ahora.


A veces me siento viejo para ser aprendiz de habilidades qe desearía haber aprendido hace milenios,

y otras me siento estúpido y vivo al descubrir que este es el camino que estoy siguiendo, y que nunca

es tarde.


Estoy teniendo tiempo de conocer mucho y más de lo que me gustaría en muchos aspectos... el frío,

la desgana, el vacío, la desesperación y la indiferencia... duros maestros de los que aprendo

espeluznantes y útiles lecciones: la vida no espera (ni manzana), y o sigo ahora lo que añoro desde lo

más profundo y escondido o pasaré el tiempo que tengo arrepintiéndome de no vivir mi vida,

arrepintiéndome de vivir una mentira de ansiedad y sonrisas corticales (que son las forzadas, pero

queda guay).

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