Y aunque no sepa donde está el mar, quiero volver a brillar...
No quiero quedarme aquí, quiero volar hasta olvidar que hubo
ayer y habrá mañana...
No tengo miedo a fallar, tengo miedo a no intentar, a quedarme
aquí esperando algo que nunca
pasará.
Ya comencé a sentir mi camino a través de la oscuridad, he
intuido los que serán mis pasos, o no...
eso solo depende de mí,
aquí y ahora.
A veces me siento viejo para ser aprendiz de habilidades qe
desearía haber aprendido hace milenios,
y otras me siento estúpido
y vivo al descubrir que este es el camino que estoy siguiendo, y que
nunca
es tarde.
Estoy teniendo tiempo de conocer mucho y más de lo que me
gustaría en muchos aspectos... el frío,
la desgana, el vacío, la
desesperación y la indiferencia... duros maestros de los que
aprendo
espeluznantes y útiles lecciones: la vida no espera (ni
manzana), y o sigo ahora lo que añoro desde lo
más profundo y
escondido o pasaré el tiempo que tengo arrepintiéndome de no vivir
mi vida,
arrepintiéndome de vivir una mentira de ansiedad y sonrisas
corticales (que son las forzadas, pero
queda guay).
No hay comentarios:
Publicar un comentario