Allí estaba yo, sentado, contemplando, rindiéndome a la belleza sobrecogedora de aquella sonrisa serena, grabando a fuego aquel momento en mi memoria, poniendo los ojos sobre aquella mujer igual que el budista pone sus ojos sobre una estatuilla del hombre al que sigue.
Podrán hablarte de vida espiritual, podrán hablarte de paz interior. Podrás oir hablar de meditación, de llevar una vida feliz y sencilla.Podrán sonarte miles de métodos para llevar una buena vida, tranquila y satisfactoria... podrás escuchar un montón de polladas, pero hasta que no contemples la belleza de esa persona que, con los ojos cerrados y completamente quieta, parece estar a punto de echarse a reir, no creeras que es posible.
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