Veganismo
¿Es algo natural? ¿Debe aprenderse para realizarse? ¿Por qué hacerlo?
Hacerlo para poder llevar un estilo de vida más satisfactorio para mí, puesto que me gusta sentirme a gusto y satisfecho con las decisiones que tomo, aunque no sean las más cómodas. Esto aun tengo que trabajarlo, porque por ejemplo ayer quería comprar galletas aun sabiendo que las que iba a comprar están hechas con leche de vaca.
Esto se relaciona con un estilo de vida más ético en tanto en cuanto no precisa de la explotación y muerte de otros seres para el alimento. Digo alimento porque es la parte que estoy trabajando ahora, hacerse vegano, puesto que aun no he comenzado a llevar un modo de vida más responsable en lo referente a la procedencia y política de los alimentos que consumo (excepto semillas de lino), y tampoco en lo referente a la energía/electricidad, ropa (tengo pocas cosas de comercio justo, y tampoco conozco otras alternativas, ya sean locales, nacionales o internacionales) o higiene (sí por la parte del desodorante y la pastilla de jabón, pero no en el detergente y colonia, entre otros que no recordaré).
Para el transporte, acostumbro a usar bus público, andar, bici o patines, lo que no supone apenas contaminación, ya que los autobuses, dada la cantidad de personas que llevan y que son fijos, no suponen cantidades impactantes, y además algunos empiezan a funcionar con biodiesel, que aun que no se exactamente lo que es (creo que es aceite de algo, y no sé si se procesa de alguna manera).
Lo que quería añadir, ya que creo que podría ser la práctica más contaminante y menos responsable, es el uso del avión. Hasta ahora lo he usado en pocas ocasiones, pero sé que, al menos ahora mismo y con mi escaso nivel de conocimiento en el tema y mis no escasas ganas de conocer mundo, hoy día lo utilizaría.
Por otro lado, en septiembre me sacaré el carné de conducir, aunque no tendré coche, pero bueno, será cuestión de solo usarlo cuando sea necesario y no acomodarme. Sería bueno reparar la bici.
Debe aprenderse porque ahora mismo, 2014, Granada, España, al igual que en el resto de las regiones industrializadas, el sistema de producción dominante es el que creo que se podría considerar como el corporativo o capitalista agresivo, es decir, el que busca el mayor beneficio sin preocuparse de las consecuencias de explotación laboral y de los recursos y contaminación, hasta que no se ilegalizan dichas prácticas.
Esto supone que, como un modelo que no protege ni a los trabajadores ni a la naturaleza, nuestro hogar, es mayoritario y legal, para llevar a cabo unas prácticas de consumo alternativas debe trabajarse voluntaria y concienzudamente el acceso tanto a la información como a los lugares de consumo de dichos productos más responsables con el entorno y sus habitantes.
Esto no sería, ni es, necesario en los lugares, ya sean ciudades, pueblos, barrios o en la misma familia, donde estas prácticas alternativas son comunes gracias al conocimiento y costumbres éticas de tales personas, las cuales serían la fuente de información y ejemplo para los nuevos miembros que allí se desarrollasen, los cuales, muy probablemente, se identificaran con esos valores, volviendo tan natural este proceso como natural es ahora mismo que así no ocurra.
Lo bonito, o curioso, o digno al menos de destacar, es que aquí, para aprender algo que podría ser natural (como ocurre con todos los aprendizajes que son diferentes entre culturas), deben desaprenderse unos patrones muy interiorizados, o mínimo automatizados, lo cual supone tener que buscar la información por propia cuenta, luego aprender unas prácticas acordes con lo que aprendiste que no era responsable o justo, es decir, aprender algo alternativo a lo desaprendido, construir donde antes se ha debido destruir.
Aun me quedan muchas cosas por hacer y cambiar. Algunas ya las he dicho aquí, otras deberán ir derivándose de lo aquí dicho, otras aun no me animo a exponerlas porque realmente no sé si me traerán resultados positivas, y otras, otras muchas, aun no las conozco, quizás ni siquiera pueda imaginármelas, porque no trato únicamente de abandonar malos hábitos destructores del medio, sino los malos hábitos que me destruyen a mí.
¿Merece la pena? ¿Merece la pena abandonar un camino más que pisado?
¿Merece la pena ir en busca de aventuras, descubrir nuevas maneras de comprender la vida, de respirar y dormir, de comer y hablar, de vestir y pensar?
Sí, por supuesto, a ambas preguntas, sin dudas, y hasta el final.
Esto es solo un esbozo, una idea, un plan, un proyecto a desarrollar, algo pequeño que nunca cambiará el mundo, pero que sin duda me transformará.
Sentir de nuevo la brisa en la cara, la respiración profunda y tranquila de cuando sientes que estás en el camino correcto, en tu camino, y no cambiarías el pasado por nada del mundo, porque ahora estás aquí, estás así, y te has encontrado, y te das cuenta de que tienes muchas, muchísimas ganas de vivir y de descubrir lo que es estar vivo.
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