lunes, 29 de agosto de 2011

Rayada de una triste soledad...


Estoy empezando a hartarme de esta maldita soledad… no la soporto. Hasta hace nada casi siempre deseaba aislarme, apartarme del mundo para ver como nadie me echaba en falta.
Disfruto de la soledad pero solo un rato, unos minutos, lo que necesito para poner todo en su sitio, para ver que la vida merece la pena y que se debe caminar con una meta, pero que lo bello y verdaderamente importante es recorrer el camino, no llegar, y ese camino ha de hacerse acompañado.
Hay una frase, o más bien una especie de refrán que dice así:
-       “Cuando nací, yo lloraba mientras que todo el mundo a mi alrededor sonreía… pues bien, vive de tal manera que cuando mueras tú seas el que sonrías y todo el mundo a tu alrededor llore.”
Cuanta verdad, cuanta… Hay que disfrutar de esta vida con la gente tío. No merece la pena  darle tantísimas vueltas a las cosas, ni madurar tanto las opciones… Arriésgate!!!
Pienso empezar a celebrar la vida, esta es una fiesta, pero no para uno.
Da igual no ser un gran fiestero, gracioso, chistoso… pero cada uno de nosotros podemos ser feliz a nuestra manera, solo es cuestión de averiguar cómo.
Pues eso, que esta vida no está hecha pa estar solo y que siempre hay que intentar sacar el lado bueno… aunque cueste.

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