¿Cómo podemos estar seguros de que lo que hacemos con nuestra vida no es un desperdicio?
Como decía Ortega y Gasset, una vida sin más, vulgar, sin un proyecto más grande que uno mismo…
Evidentemente no lo estamos, nunca… ¿pero en qué medida?
No sé, pero acabo de leer unas palabras de un compañero (ojalá pudiera considerarle amigo) que me planteaba la siguiente cuestión: “Ética, Moral… ¿todavía existen?”
En ese momento le estaba dando vueltas a las relaciones amorosas… que si los fallos, los errores, las decisiones precipitadas, y sobre todo a las personas que herimos y arrastramos (personas que encima amamos) por culpa de esas poco premeditadas elecciones.
Evidentemente no podemos vivir en una burbuja, ni estar siempre sin actuar, ni querer aprender a base de no equivocarnos, pero como le dices a alguien que no puedes ver y sigues amando que eres idiota, y no sabes que estás haciendo sin ella.
¿Hasta que punto debería entremeterme en su nueva vida, que encima yo dañé, para volver a meter el dedo en la yaga? No sé, supongo que eso diferencia la filosofía de la ciencia: Son muchas preguntas sin respuesta clara, y mucho, muchísimo diálogo…
Volviendo al tema, y por ahí quería ir precisamente, me ha chocado la pregunta de mi compañero, porque estaba en mi mundo, y lo último que me hubiera planteado en ese momento, es un reflexión súper profunda y tocha de “hacia donde va este mundo” o “que lugar ocupo yo en él”, y partiendo de ahí “que puedo hacer por mejorar mi realidad y la de mi entorno…”
Total, e ahí el kit de la cuestión… Vivimos normalmente absortos en nuestro mundo de sensaciones y perspectivas de un gigante llamado mundo, al que nunca abarcamos por completo…
A la pregunta “¿Aún existe ética y moral?” podía contestarse sencillamente sí, y la mayoría que no se viese absorbida por el fatalismo en el que vivimos inmersos SIEMPRE, afirmaría sin oponer resistencia.
Vivimos en una sociedad occidental, donde existe democracia representativa, libertad de expresión, libre asociación, etc, etc, etc…
Y que hay del resto del mundo, la otra cara de la moneda, esa que cuando cae corremos a darle la vuelta porque nos molesta a la vista, esas noticias que a todos apenan, pero creemos que no podemos hacer nada por solucionarlo.
Son todas esas personas que hay pidiendo en las puertas de los supermercados, durmiendo en los cajeros, y mendigando en los aparcamientos de tu barrio, a las que nos es más fácil (y aquí me incluyo, con vergüenza) girarles la cara y seguir andando como si nada.
En una peli escuché que eso solía hacerse, por ejemplo, en el gueto de Varsovia, cuando el holocausto nazi, porque evidentemente, si tratabas de compadecerte de cada víctima, cada muerto de hambre, cada cadáver en la acera, acabarías complemente desalentado, loco, deprimido, angustiado, e incluso suicidadándote.
Pero amigos, o lectores de esta ebullición de ideas, esto no es el gueto de Varsovia, aquí apartamos la mirada mientras nuestro monedero y despensa están llenos (y aquí también me incluyo), y nos excusamos con que no podemos hacer nada, que no es nuestra culpa, que ya tenemos bastante con lo nuestro…
No sé, pero desde que una vez vi a una persona durmiendo en un cajero y no me conmoví porque iba absorto en mis idioteces, me da recelo usar la palabra “empatía” con tanta soltura como antes, porque sé que sería mentira… Ponerse en el lugar del otro, ¡Ja!
Una vez leí esto en una camiseta, y creo que esta no sería una mala manera de acabar:
- “Mientras un solo ser humano pase hambre, el lujo seguirá siendo un crimen”
Me encanta esa frase, y a más la repito en mi cabeza, más poca cosa me siento, más inútil me siento, menos sentido le encuentro a todo.
Ser humanista… que fácil es decirlo. ¡Cómo todo!
Bueno, seguiré consumiendo, alimentando un sistema que no sé hacia donde va, o lo peor, que sí lo sé, seguiré riendo distraído y miraré al suelo absorto en mis problemas, con comida caliente en la mesa, ropa sobre mi piel, libros con los que estudiar y dinero en mi bolsillo, quejándome de lo absurdo que es este mundo, mientras los demás ahí fueran siguen luchando por sobrevivir, por tener algo que llevarse a la boca, por evadirse del padre que les maltrata mientras tratan de ser humildes y pasar desapercibidos, mientras otros luchan por defender unas injusticias que quizás ni siquiera les tocaron sufrir, pero no pueden soportar ver a otros que tampoco se lo merecen, cargar con todo ese peso a las espaldas…
Mientras tanto seguiré con mi bachillerato, mi familia, mis libros que casi no saco tiempo pa leer, mi hobbies que no fomento y mis amigos que ya casi no veo… tú sigue con tu vida, tus intereses, tu pequeño mundo, y observemos ambos a la vez como se derrumba poco a poco está absurda realidad levantada sobre una base de vanidades y terrenos arcillosos que dentro de poco cederán… y nosotros estaremos aquí para comprobarlo… ¡Vaya que si estaremos!
Solo nos queda decidir si nos quedaremos a observar o participaremos en la construcción de ese nuevo mundo que cada uno lleva en lo más hondo de su corazón…
Busca el tuyo… CONSTRÚYELO… hazme partícipe, creemos una nueva sociedad.
“Revolución interior profunda”, como se titula uno de los libros del filósofo Krishnamurti. Recibamos atentos y con claridad los retos que la vida nos presenta a cada instante, para poder afrontarlos de manera directa, para así poder cambiar el mundo que nos rodea… de lo contrario arrastraremos toda nuestra vida los errores nunca resueltos del pasado…
Genial reflexion... Hazme participe de tu nuevo mundo....un abrazo. juanjo...
ResponderEliminar"Vivimos en una sociedad occidental, donde existe democracia representativa, libertad de expresión, libre asociación, etc, etc, etc…"
ResponderEliminarja ja ja, que gracia me hace eso.
Entrada bestial...perece mentira pero estaba deseando que subieses una nueva entreda...quizas sea idiota por seguir metiendome cada dos por tres..despues de aquél ultimatum...
ResponderEliminarUn beso y felicidades por esta gran entrada
Que gran entrada CArlos. Muchosbesos
ResponderEliminar