Estoy
en el punto intermedio entre quedarme vagando con la mirada perdida en algún
que otro blog en el ordenador, o tratar de rescatar una sensación que me dice
que hoy debería escribir, que hoy ha sido un día diferente, un día que pareces
que vas hacia atrás, pero que realmente avanzas a pasos de gigante, como
sumarte veinte en el parchís cuando están a punto de comerte, pura adrenalina
vaya!!!
Hoy
es uno de esos días que aprendes que hablar con un amig@ es como pensar en voz
alta, es dar rienda suelta a la mente y al corazón, sacar fuera aquellos secretos que jamás te
viste capaz de desvelar a nadie, pedirle a alguien que apenas conoces que te
abrace lo más fuerte que pueda, porque esa es la única energía que necesitas
para salir adelante. Aprendes que se puede vivir a base de los abrazos de los
perfectos desconocidos, que tras compartir intensas conversaciones de altas horas
de madrugada, vuelves a mirar a los ojos y crees conocerlos de toda la vida.
Aprendes
que vivir jamás debería estar separado de convivir, que no es lo mismo que
compartir el mismo techo, va mucho más allá.
Aprendes
que la familia no solo la forma la sangre, y que la patria debería de ser todo
aquello que esté sobre el agua y tierra que forman esta tierra, y quizás el día
de mañana algún que otro planeta más. Sería irónico que el día que vivamos en
paz y armonía aquí en la tierra (¿para cuando?), nos dé por ponernos de acuerdo
para luchar y timar como timamos los españoles a los sudamericanos, solo por
avaricia y ansia de poder. (No dar mucha importancia al tema extraterrestre).
Tiraré
de frases de repertorio, pero aprendes que solo podemos vernos a nosotros
mismos reflejados en los ojos del que tenemos a nuestro lado. Descubres un
miedo y una incertidumbre que ni siquiera creíste que podía anidar dentro de ti
cuando notas que no eres capaz de mantener una mirada sincera a los ojos, lejos
de miradas de broma y sonrisas que salvan hasta el silencio más incómodo.
Aprendes
que los planes de futuro están bien, pero que la vida se vive en presente, y
que nadie va a cambiarte menos tú, nadie.
El
tiempo que se pierde es simplemente tiempo que nunca volverá, y las personas
que nos perdimos de conocer, las ideas que nunca nos planteamos son simplemente
como agua que se escurre entre los dedos, y que nunca más podrás volver a
saborear, porque nadie se baña dos veces en el mismo río.
La
vida no son solo libros, a veces es cerrar los ojos y sentir los latidos del
corazón del otro, tocarlo, abrir los ojos
y mantener una mirada.
Vivir
es descubrir que la vida siempre es más injusta con quien menos lo merece, que
el que tiene buenas intenciones es el que más platos rompe, el que más platos
paga.
Vivir
es abrir los ojos, y sentir rabia al poder ver en lo que nos estamos
convirtiendo, seres guiados por impulsos consumistas, individualistas, egoístas,
prejuiciosos y desesperanzados.
Ser
feliz de verdad es ser humilde, pero sin perder la dignidad, sin dejar de ser
uno mismo.
Una
vez escuché que si estando enamorado de una persona, te enamoras de otra,
indudablemente escoge por la segunda, pues no te abrías enamorado de ella si
verdaderamente estuvieses enamorado de la primera (Dato totalmente aleatorio).
Los
días de frío, de silencio y frustración deben de llegar a su fin.
Los
días de encierro, de soledad e indiferencia han de tener los minutos contados
si queremos comenzar a avanzar hacia algún lugar, si queremos dejar de ser
barcos sin rumbo, sin norte ni capitán.
Dialogar
es (más o menos) el acto de hablar o compartir información con otra persona,
que cambia a las dos personas que intervienen en el acto comunicativo. Todo lo
demás son perdidos intercambios de información que no tienen más fin que romper
el silencio, o tratar de abrir la mente a algo cuando el corazón está cerrado,
no se puede.
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