domingo, 15 de julio de 2012

Una jornada de convivencia cargada de vivencias


Estoy en el punto intermedio entre quedarme vagando con la mirada perdida en algún que otro blog en el ordenador, o tratar de rescatar una sensación que me dice que hoy debería escribir, que hoy ha sido un día diferente, un día que pareces que vas hacia atrás, pero que realmente avanzas a pasos de gigante, como sumarte veinte en el parchís cuando están a punto de comerte, pura adrenalina vaya!!!



Hoy es uno de esos días que aprendes que hablar con un amig@ es como pensar en voz alta, es dar rienda suelta a la mente y al corazón,  sacar fuera aquellos secretos que jamás te viste capaz de desvelar a nadie, pedirle a alguien que apenas conoces que te abrace lo más fuerte que pueda, porque esa es la única energía que necesitas para salir adelante. Aprendes que se puede vivir a base de los abrazos de los perfectos desconocidos, que tras compartir intensas conversaciones de altas horas de madrugada, vuelves a mirar a los ojos y crees conocerlos de toda la vida.

Aprendes que vivir jamás debería estar separado de convivir, que no es lo mismo que compartir el mismo techo, va mucho más allá.

Aprendes que la familia no solo la forma la sangre, y que la patria debería de ser todo aquello que esté sobre el agua y tierra que forman esta tierra, y quizás el día de mañana algún que otro planeta más. Sería irónico que el día que vivamos en paz y armonía aquí en la tierra (¿para cuando?), nos dé por ponernos de acuerdo para luchar y timar como timamos los españoles a los sudamericanos, solo por avaricia y ansia de poder. (No dar mucha importancia al tema extraterrestre).

Tiraré de frases de repertorio, pero aprendes que solo podemos vernos a nosotros mismos reflejados en los ojos del que tenemos a nuestro lado. Descubres un miedo y una incertidumbre que ni siquiera creíste que podía anidar dentro de ti cuando notas que no eres capaz de mantener una mirada sincera a los ojos, lejos de miradas de broma y sonrisas que salvan hasta el silencio más incómodo.



Aprendes que los planes de futuro están bien, pero que la vida se vive en presente, y que nadie va a cambiarte menos tú, nadie.

El tiempo que se pierde es simplemente tiempo que nunca volverá, y las personas que nos perdimos de conocer, las ideas que nunca nos planteamos son simplemente como agua que se escurre entre los dedos, y que nunca más podrás volver a saborear, porque nadie se baña dos veces en el mismo río.

La vida no son solo libros, a veces es cerrar los ojos y sentir los latidos del corazón del  otro, tocarlo, abrir los ojos y mantener una mirada.

Vivir es descubrir que la vida siempre es más injusta con quien menos lo merece, que el que tiene buenas intenciones es el que más platos rompe, el que más platos paga.

Vivir es abrir los ojos, y sentir rabia al poder ver en lo que nos estamos convirtiendo, seres guiados por impulsos consumistas, individualistas, egoístas, prejuiciosos y desesperanzados.

Ser feliz de verdad es ser humilde, pero sin perder la dignidad, sin dejar de ser uno mismo.

Una vez escuché que si estando enamorado de una persona, te enamoras de otra, indudablemente escoge por la segunda, pues no te abrías enamorado de ella si verdaderamente estuvieses enamorado de la primera (Dato totalmente aleatorio).

Los días de frío, de silencio y frustración deben de llegar a su fin.

Los días de encierro, de soledad e indiferencia han de tener los minutos contados si queremos comenzar a avanzar hacia algún lugar, si queremos dejar de ser barcos sin rumbo, sin norte ni capitán.

Dialogar es (más o menos) el acto de hablar o compartir información con otra persona, que cambia a las dos personas que intervienen en el acto comunicativo. Todo lo demás son perdidos intercambios de información que no tienen más fin que romper el silencio, o tratar de abrir la mente a algo cuando el corazón está cerrado, no se puede.

No hay comentarios:

Publicar un comentario