domingo, 21 de octubre de 2012

Lunes 22 de octubre


Pero, ¿qué somos realmente? ¿Solo animales racionales confundidos, cuyos sentidos han sido alterados, para obedecer simplemente sintiendo miedo ante los impulsos e instintos de iniciativa y pensamiento propio? Quizás por esa razón hemos construido un mundo para adultos donde los niños, los únicos que siguen sus instintos y actúan tal cual sienten, sean castigados por este tipo de acciones, y, quizás por esa razón, le enseñamos las mismas lecciones sobre la vida que a nosotros nos impusieron, y nos han hecho ser así de infelices, aunque no sepamos verlo.

¿Existimos? ¿Moriremos algún día? Parece que no, pues aunque parezca mentira, actuamos de un modo frío,  autómata, como si lo único que quisiésemos es sobrevivir, satisfacer nuestros instintos básicos y llenar el resto de nuestro tiempo con necesidades absurdas e impuestas por los medios de control-distracción social (estado, medios de comunicación, miedo, materialismo, capitalismo).

Tengo la, creo que certera, sensación de no ser el primero que se hace casi los mismos interrogantes con las mismas argumentaciones. Creo que la gente que me rodea no es la primera que no sabe valorar lo que es su vida, no sabe ver como el mundo de abstracciones absurdas (dinero, países, gobiernos elegidos por ciudadanos “libres” para hacernos sus esclavos, tele-basura, sistema educativo deshumanizado, trabajos monótonos, donde aparentar ser algo que no somos a cambio de dinero) que le rodea y envuelve le ha hecho olvidar sus instintos, sus deseos, sus sueños, el placer de amar y sentirse amado… nos ha hecho olvidar que estamos vivos, y que algún día dejaremos de estarlo.

Pongo mi ejemplo, pero no con idea de ser víctima más que los demás ni nada por el estilo, sino con la intención e ilusión de que alguien se motive, o se indigne, y comience a buscar aquellas estupideces (abstracciones), cosas que no son reales, y que podrían ser sustituibles, que le esclavizan:

Son las 6 de la mañana, a las 8 tengo examen de historia, y me he pasado gran parte de la noche estudiando la historia de los reyes católicos, austrias y borbones… ¿Para qué? ¿Me ha servido de algo conocer de memoria la vida y política de esos tíos? Si no tenemos ideas propias y experiencia vital suficiente como para darnos cuenta de que en las clases nunca desarrollamos nuestras capacidades, acabamos únicamente adaptándonos a lo que se nos exige… ¿Qué hay que estudiar cosas inservibles porque un programa lo dice porque si obtienes ese título conseguirás un trabajo que solucionará todos los problemas de tu existencia? Pues se estudia… Las masas sociales nunca van a la raíz. Todos nos metemos con el profesor este o aquel, porque es muy estricto, porque es aburrido, porque etc, etc, etc… y de vez en cuando, si aparece uno que medio merece la pena, pues lo alabamos, todos queremos que llegue su hora, pero al fin y al cabo, aunque tengan la mejor intención del mundo, juegan al mismo juego, estamos dentro del sistema…

Lo que quiero decir es que hemos aprendido a conformarnos con pasar durante nuestra juventud “entera” seis horas al día metidos en un aula, sin luz del sol, con rejas en las ventanas (generalmente), con profesores, a menudo sin vocación, explicando unos contenidos que no nos interesan a la mayoría lo más mínimo… pero asumimos que hay que estudiarlos porque HAY que estudiarlos… Eso nunca he escuchado a nadie planteárselo en los recreos. Evidentemente profesores y educadores en todos lados se dan cuenta, luchan y trabajan desarrollando pedagogías alternativas y aplicándolas, creando cooperativas escolares donde no dependen de la presión del estado y educando a sus alumnos con tiempo, preferencias personales, trato cercano, infinitos etc… pero en lo referente al grueso, a las masas, a la gente como tal, nos acostumbramos demasiado fácil a estar oprimidos, dado que no conocemos algo mejor, no conocemos otra manera de hacer las cosas, alternativas, y olvidamos fácilmente nuestro instintos, nuestros deseos, dejamos de luchar por nuestra dignidad y la de todos y nos adaptamos a lo que se nos ofrezca…

Pero… si entre el 70 y el 80% de la población mundial vive en la pobreza, dado a un sistema en el que el restante 30 o 20% tiene acceso a una vida digna y satisfecha de todo tipo de necesidades (por estúpidas que sean), y ese 30 o 20% realmente es a su vez esclavo de un sistema educativo obligatorio que no desarrolla a la persona, de un sistema laboral que, aun no siendo tiempos de crisis, no sirve para crear más que necesidades estúpidas, por lo cual no se consigue una satisfacción personal consecuencia de hacer un bien para tu entorno…

Si el 80% de la población mundial pasa hambre, y por lo general, el otro 20% es infeliz, vive estresado, amargado, víctima del trabajo y esclavo del dinero… ¿Para quién está hecho el mundo? ¿Quién coño ha diseñado este sistema?

Sé que las respuestas podrían ser fáciles, sociológicamente este tipo de sucesos son explicables, pero merece la pena reflexionar y encontrar por uno mismo lo absurdo en muchas de las maneras en que nos comportamos e invertimos nuestro tiempo y trabajo, teniendo en cuenta que dentro de no mucho dejaremos de estar aquí…

Eso es algo que nadie nos puede quitar, la vista, los sentidos, la razón, la humanidad… la capacidad de reconocer las cosas que acaban con nuestra dignidad, aunque no sepamos ni queramos combatirlas…

No hay comentarios:

Publicar un comentario