jueves, 28 de marzo de 2013

volví a escribir


Navegantes indecisos en un mar de posibilidades.

Deja que el vaivén de las olas escoja tu ruta, encontrarás ruido y silencio,

Atracarás en una orilla más que pisada, más que abarrotada, vacía.

La mar es inmensa, igual allá donde estés, pero la tierra, donde los hombres desembarcan

Y moran hasta su próxima partida, es diversa, tan diversa como cosas haga y repita el hombre en ella.

No tengas miedo a echar a la mar, no mores siempre la misma orilla.

Sé navegante en tu juventud, explorador incesante, buscador de tesoros, amante.

Ya conozco la pesadez, la quietud, el tedio. Mírales a los ojos, enfréntate a ellos, mírate a ti mismo, ¿ves lo que eres o ves lo que otros vieron al mirarse a sí mismos o al mirarte?

Tienes ojos, eres cuerpo, hay mundo…

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