Navegantes
indecisos en un mar de posibilidades.
Deja
que el vaivén de las olas escoja tu ruta, encontrarás ruido y silencio,
Atracarás
en una orilla más que pisada, más que abarrotada, vacía.
La mar
es inmensa, igual allá donde estés, pero la tierra, donde los hombres
desembarcan
Y moran
hasta su próxima partida, es diversa, tan diversa como cosas haga y repita el
hombre en ella.
No tengas
miedo a echar a la mar, no mores siempre la misma orilla.
Sé
navegante en tu juventud, explorador incesante, buscador de tesoros, amante.
Ya
conozco la pesadez, la quietud, el tedio. Mírales a los ojos,
enfréntate a ellos, mírate a ti mismo, ¿ves lo que eres o ves lo que otros
vieron al mirarse a sí mismos o al mirarte?
Tienes
ojos, eres cuerpo, hay mundo…
No hay comentarios:
Publicar un comentario