lunes, 17 de marzo de 2014

Lúgubres cuitas, desgarradoras, amenazantes de toda vida, compañeras del pasado, enemigas del presente.


Negras aves que posáis vuestras zarpas sobre aquellos que no saben evitar las sombras, aquellos que no saben ver la luz.


Veneno mortal e innoble que elegante transmutas los excelsos jardines de la mentes humanas en deplorables tundras infernales, que abrasan y hielan el alma a un tiempo.


Graves suplicios naturales del hombre y la mujer, de la mujer y el hombre, sufrimientos propios de de nosotros, dioses con el poder de la libertad y la esclavitud; gracias por enseñarme todo lo que sé, porque ahora que comienzo a vislumbrar una luz limpia, clara y pura, comienzo a ser capaz de valorar todo lo que ello supone: el amanecer y el atardecer, la compañía y la soledad, la transparencia y la mentira, la vida antes de la muerte, el gran juego de opuestos en el que nos movemos día tras día, y la virtud armoniosa contemplativa desde lo alto, lo elevado.


Aun no sé nada, ni que hacer que dé sentido ni como llenar el vacío que algún día un Dios que estuvo dejó en mi pecho.


Libertad... Responsabilidad. ¿Realmente comprendo lo que significan?


El camino que un hombre ha de seguir para llegar a su verdad, el camino del pie y el puño, el camino del guerrero, el camino, el único y verdadero, el marcado por el ritmo de los latidos del corazón, única bandera que siempre sopla al compás del viento y la corriente de la vida.


Gracias a las personas maravillosas que se han cruzado en mi camino, gracias a las que hoy día comparten partes de su camino conmigo: amigos son aquellos que me ayudan a crecer.


Ojalá algún día yo, siguiendo mi camino, sea capaz de apoyaros y acompañaros a vosotros y a quienes amáis, a todo aquel que lo necesite, a todo aquel que se haya olvidado de que los ojos no pueden interpretar la brújula que señala nuestro siguiente paso, y ojalá consiga hacerles recordar que “lo esencial es invisible a los ojos*”, consiga hacerles comprender que somos dioses, y consiga hacerles sentir el momento que fluye ahora, que es el único que existe; pero para todo ello antes tengo que recordar, comprender y sentir yo primero...
El camino del guerrero es ahora el camino del ¿psicólogo? Jaja








*del Principito (“Es muy simple: no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos”)

No hay comentarios:

Publicar un comentario