¡Dios, esa sonrisa me vuelve loco!
Esos ojos profundos y tranquilos, los mofletes risueños, la
expresión de quien sigue adelante arrastrando un lastre indecible
que le hace ser quien es y no la deja ser al mismo tiempo.
¿Y para qué vivir si no es para estar contigo? Caminar junto a
lo indomable, lo innombrable, lo insondable y terriblemente bello.
No puedo evitarlo, ni tampoco sé si quiero. Dependiente de hacia
donde fluye esta pendiente me deslizo bruscamente hacia ti, y no
puedo ni quiero evitarlo.
Cambió de norte mi pasión, mas mi pasión sigue siendo la misma
y la que nunca ha sido: tú, una de tantas, la única posible.
Quiero conocer la ilusión que he creado dentro de esta burbuja
donde no hay nadie más que ambos; ya saldré algún día fuera, pero
siento que antes que conocerme a mí y conocer al mundo quiero ser tú
y ser yo contigo un segundo, aunque sea mientras me trasportas
sosteniéndome en pie solo con tus ojos.
Me salto pasos, voy a destiempo y las entrañas me susurran que
este no es el camino, pero ¡Joder! no puedo ignorar esta llamada,
este grito desgarrado del alma que quiere ser pasión por un
instante...aaaahhhhh, hace ya tanto que no lo es.
Me arrepentiré toda mi vida si no lo hago ahora, si no te persigo
hasta el fin del mundo, hasta donde sea capaz de ver que mi ojo no se
equivocó al marcarte demasiado pronto.
Aun no te conozco y ya sostienes mi ánimo en tu mano. ¿Por
cuánto tiempo podrá seguir esto así? Poco, por muy poco, así que
descubramos la verdad antes de que el tiempo sedimente sobre el fuego
de nuestras pasiones más incontenibles.
No hay comentarios:
Publicar un comentario