Hay una cosa que no podemos hacer mientras pensamos: sumergirnos en el instante infinito que transcurre.
Mientras pienso hay un vacío en mi interior que no puedo eliminar mediante otro pensamiento, ya que con otro pensamiento solo consigo correr tras de mí tratando de morderme la cola.
Ese vacío, comienzo a vislumbrar, lo produce la falta de vida, entendida como algo nuevo e irrepetible, en ese momento.
Pero ocurre algo curioso.
Cuando dejo de pensar y simplemente respiro e imagino que el aire me golpea la cara, los músculos de mi rostro se relajan dejando asomar una sonrisa, el tiempo pasa más despacio, y ese vacío se llena de algo maravilloso y eterno.
Pd. He necesitado usar dos veces el diccionario de la Rae para escribir esta entrada, para buscar "transcurrir" y "vislumbrar"... Quería compartirlo!
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