¿Por qué soy así? ¿Pero así
como? Tan ….insensato, incapaz de comprender la naturaleza, la vida, la
belleza, el amor, la grandeza, la plenitud… el amor de las personas que día a
día me dicen que me echan de menos y que me necesitan… no sé hasta que punto necesito,
no sé si soy capaz de amar… hasta que punto mi vida ha sido un desperdicio…
hasta que punto solo soy capaz de pensar en mí… hasta que punto me importa
estar vivo o no… hasta punto he seguido durante toda mi vida mis instintos… mis
ganas de llorar, de echar a correr, de contestar a mis padres o de callarle la
boca a algún estúpido o estúpida inculto e infeliz que habla mal de alguien que
no se lo merece… las ganas de mirar al techo, las ganas de decirle a alguien
que la vida te pesa, y que has perdido la humanidad… y que ya no te duele ver
como alguien duerme en un cajero, porque crees que solo podrás entristecerte si
lo piensas, porque creemos haber perdido nuestra capacidad de acción en el
mundo, porque maquinas como el estado o la tele nos han embobado tanto que
concebimos un mundo cuadriculado donde antes de actuar tenemos que preguntar si
la ley lo permite…
Hasta que punto este “poema
sin palabras” de Anne Clark me libera mientras escribo en una habitación casi
desconocida donde creo haber pasado casi toda la vida… al tiempo que pienso que
la falta de ilusión ha acabado con nuestras ganas de aprender… nos ha hecho
perder el sentido y nos hemos entregado a la corriente, a la pasión como única
forma de sentir felicidad… hemos olvidado esa necesidad diría que biológica de
sentirnos en armonía con nuestro entorno… con nuestra realidad…
¿Huimos realmente de los
pensamientos y sensaciones que nos ponen a prueba cuando no sabemos como
enfrentarnos a ellos…?
¿Es necesaria la soledad a
veces para comprendernos mejor a nosotros mismos?
¿Por qué la música ayuda tan
bien a llegar al interior de uno mismo?
¿Por qué? ¿Qué hay del mundo
que no conocemos…? Pues eso, que no lo conocemos, y hasta ahí llega mi
conversación, ¿por qué? Porque no lo conozco, y no puedo hablar de él, y de
seguir así pues nadie lo conocerá, y nadie podrá hablar de él… y se olvidará… y
se olvidará como ya se olvida hoy… como se olvida el amar cuando se cae en
rutina, cuando no se tiene gente excepcional al lado tuya que te recuerda todos
los días que la vida puede ser siempre más, siempre que tú lo desees… porque es
bonito dejarse invadir por esas sensaciones de sobrecogimiento cuando
descubrimos la forma en la que otros sienten cosas que nosotros ni imaginamos…
como cuando un día me contó “alguien” la manera en que sentía todo cuando
hacía, el arte, la música, la danza, el contacto con los demás… y al recordar
lo interminables que se me hacen a veces las mañanas y sin querer compararlas
con las suyas el corazón se me puso del tamaño de un cacahuete… y me faltaba el
aire… y me sentía feliz de que fuese así… y me sentía feliz de todavía sentir…
sentía, y aquel día era suficiente… ¿te pasan días en los que sientes que no
sientes nada??? ¿qué tienes ganas de tumbarte mirando al techo, pero no tienes
en que pensar?
¿Qué tienes ganas de hacer
cosas diferentes y no sabes que hacer?
Y siento a ratos como el
mundo se me cae encima, sé como he llegado hasta esta habitación, pero no
comprendo por qué el tiempo ha pasado tan rápido, o no sé si he sido yo el que
no he estado presente… no sé nunca hasta que punto ha sido culpa mía o de los
demás el que sea así, pero quiero comprender que en la respuesta a esa pregunta
no está la solución, sino que la solución está…
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