Posiblemente
esté viviendo uno de los momentos más decisivos de toda mi vida, este proceso
me marcará hasta el último día de mi vida mi manera de sentir, vivir,
comprender, amar, despreciar, indagar, luchar y abandonar este mundo y la vida
que se me ha regalado, que me ha sido dada…
Una
lucha interna entre mi razón y mi corazón…
Mi
corazón, educado desde chiquitito en el amor a un mundo que sufre, a la
esperanza, al saber que todo es posible si te unes a los demás, que siempre se
puede volver a empezar (resurrección personal)… mi vida en los trinitarios y
todo lo interiorizado allí, en una etapa en que lo aprendido se graba en el
alma más aferradamente que en ninguna roca, me acompañarán siempre, aún en un recoveco
inapreciable de mi ser, cuando vea a alguien sufrir, cuando vea hambre, cuando
vea tristeza, cuando vea soledad, desesperación, pesimismo, indiferencia,
llanto sin consuelo, resignación al vacío de una vida fría y común algo quiere
renacer en mí que me dice que hay otra solución, que me dice que muy bien que
las personas de este mundo se dejen llevar por unos valores que no les llevan a
la felicidad, no les lleva a encontrarse con ellos mismos, a encontrar a los
demás, no les lleva a luchar por un mundo mejor sino a resignarse y tratar de
buscarse un hueco en el lugar mejor considerado en la escala de valores
predominante (trabajos “ que merecen la pena”, “vas a desperdiciar tu vida en
eso”, “iluso”, “no podemos cambiar el mundo”, “resígnate, muere”), pero que tu
vida es tuya, y si hay gente que sufre, se les puede ayudar, se puede luchar
aunque se pierda gran parte de la vida chocándose para una pared, para eso está
la inteligencia y la experiencia, para eso sirve saber… para saber salir de
ahí. Puede ser que aun tomando esa opción, nuestra decisión no sea totalmente
libre… En una sociedad donde se pierden los valores no sé por qué exactamente
pero siempre hay una resistencia, siempre hay grupos de personas que no se
conforman con esos valores, esos trabajos, ese ocio, esa manera de amar y
buscan algo más para sus vidas y la de los que tienen alrededor y se quieran
apuntar a disfrutar de una vida más viva con ellos…
Siento
que formo parte de esa vertiente y no puedo renegar de ello. Pienso como
pienso, siento como siento y soy como soy gracias a las experiencias que he
vivido, las cosas que leo y las personas que me rodean (que entran en las
experiencias, pero bueno)… soy consciente de que lo que vivo me hace luego
reflexionar sobre lo que reflexiono, porque influirte por las mismas cosas no
quiere decir pensar y sentir igual, ni mucho menos. Si dos personas nos leemos
el mismo libro, cada uno lo vivirá de una manera, le revolverá las entrañas, le
hará replantearse su manera de sentir y relacionarse, de actuar, le invitará a
relevarse, a quererse, a comprenderse, a lo que sea que a cada uno le hace
vivir un libro, y todo lo que saquen después de ese libro será diferente por lo
que han vivido y con quien lo han vivido antes de leerlo, sin duda, pero sin
duda también ambos habrán leído el mismo libro, y eso no deja de ser un hecho.
La
libertad va mucho más allá de dejarse influenciar por las personas e ideas que
rechazan (en la medida que le es posible) la cultura (costumbres, valores,
etc.) establecida en una sociedad. Al fin y al cabo es dejarse llevar por
otros, y la corriente solo se lleva a los peces muertos, a los dormidos, y a
los que aun vivos y despiertos deciden el camino sencillo de dejarse llevar por
la corriente.
Pero
hay esperanza… la resurrección existe, se puede volver a la vida después de
haber estado muerto, se puede volver a sentir, se puede hacer sentir a alguien
que vivir libres merece la pena, pero tenemos que estar dispuestos a dejar
atrás todo lo que sea necesario para que ese proceso de liberación del alma se
lleve a cabo… Tenemos que darnos cuenta que cuando vemos al lado nuestra a una
persona que camina todo el día con la cabeza agachada, a la otra que se camufla
entre las risas de los demás para no ocultar que está perdido, a la que solo le
importa tener o lo que piensen los demás, tenemos la posibilidad de devolverles
a la vida, y no es una obligación, es un milagro… un milagro sería para mí que
llevo mucho tiempo sin ver renacer a alguien. Para aquel o aquella que es tan
puro de corazón que de naturaleza es uno de esos fuegos, como dice Eduardo
Galeano, que arden de tal manera la vida que a todo al que pasa por su lado le
hace arder también…
Tenemos
la posibilidad de vivir en libertad y amar esa libertad de tal manera que la
deseemos para todos los que amamos, que ojala fuesen todos…
Hay
una frase del libro “Carta a una Maestra” de los alumnos de la escuela de
Barbiana, que dice que “quien ama a las criaturas que están bien, se mantiene
apolítico, no quiere cambiar nada”, pero que sin embargo “no es posible amar a
criaturas marcadas por leyes injustas y no querer leyes mejores.
Pd1. Dejo el link de una canción que me gusta mucho. El grupo se llama "Llorando en el desierto", la canción "Arder", y es una versión de una canción grupo alemán "Früchte des Zorns" (Las uvas de la ira) solo que en español.
http://www.youtube.com/watch?v=P_TiRVHYxhM
Pd2.
Dejo el texto de Eduardo Galeano que antes nombré. Es de su libro “El libro de
los Abrazos”, se llama el mundo y es el primero de dicho libro, que todavía no
he leído…
El
Mundo
Un hombre en la costa de Negúa, en la costa
de Colombia, pudo subir hasta el alto cielo.
A la vuelta contó. Dijo que había
contemplado desde arriba, la vida humana.
Y dijo que somos un mar de fueguitos.
-
El mundo es eso-
reveló- un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre
todas las demás.
No hay dos personas iguales. Hay fuegos
grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego
sereno que ni se entera del viento, y gente de fuego loco que llena el aire de
chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, ni arden ni queman; pero otros arden la
vida con tanta pasión que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca
se quema.
(Eduardo Galeano)
Pd3. No permanezcamos toda la vida como
fuegos bobos. Yo me he sentido fuego ardiente y notas como los fueguitos
deseantes de arder, deseantes de sentir cosas diferentes, se acercan, arden y te
lo dicen… "eres portador de vida allí donde vas".
También me he sentido fuego bobo, y así es
como me siento la mayoría de las veces. Sin arder, y lo peor de todo, sin
ayudar a nadie a arder.
Aquel que es fuego ardiente es para mí un
educador, un educador de verdad.
Educar es acompañar en la vida, mostrar
todas las puertas posibles y dar las mejores armas para saber elegir y
defenderse de los errores. Educar no es elegir por ti, cerrar el camino, es
ayudar a sacar lo mejor de uno mismo, y lo mejor y único que tenemos
verdaderamente es nuestra vida, y quien no nos enseña a vivir nuestra vida no
nos está educando, pienso yo.
Hay muchas causas y caminos (influencias:
educación, familia; pereza, falta de pensamiento propio, etc.) por los que se
puede llegar a ser fuego bobo, pero hay también infinitas razones para dejar de
serlo cuando te das cuenta de que lo eres. Voy a contar una que se me ha ocurrido hoy viendo “Matrix Reloaded”:
Aunque
no seamos conscientes siempre, tenemos una vida en nuestras manos para vivirla
con quien queramos vivirla, aprender todo lo que queramos aprender y no dejarnos
arrastrar por la corriente conformista del mínimo esfuerzo. Nosotros elegimos.
O ver como se apaga poco a poco el mundo, o hacerlo arder como si no hubiese
mañana.
Y a ti, ¿se te ocurre alguna?
Estoy deseando conocerla…
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