domingo, 25 de noviembre de 2012

Lucha interna y desorden al escribir


Posiblemente esté viviendo uno de los momentos más decisivos de toda mi vida, este proceso me marcará hasta el último día de mi vida mi manera de sentir, vivir, comprender, amar, despreciar, indagar, luchar y abandonar este mundo y la vida que se me ha regalado, que me ha sido dada…
Una lucha interna entre mi razón y mi corazón…
Mi corazón, educado desde chiquitito en el amor a un mundo que sufre, a la esperanza, al saber que todo es posible si te unes a los demás, que siempre se puede volver a empezar (resurrección personal)… mi vida en los trinitarios y todo lo interiorizado allí, en una etapa en que lo aprendido se graba en el alma más aferradamente que en ninguna roca, me acompañarán siempre, aún en un recoveco inapreciable de mi ser, cuando vea a alguien sufrir, cuando vea hambre, cuando vea tristeza, cuando vea soledad, desesperación, pesimismo, indiferencia, llanto sin consuelo, resignación al vacío de una vida fría y común algo quiere renacer en mí que me dice que hay otra solución, que me dice que muy bien que las personas de este mundo se dejen llevar por unos valores que no les llevan a la felicidad, no les lleva a encontrarse con ellos mismos, a encontrar a los demás, no les lleva a luchar por un mundo mejor sino a resignarse y tratar de buscarse un hueco en el lugar mejor considerado en la escala de valores predominante (trabajos “ que merecen la pena”, “vas a desperdiciar tu vida en eso”, “iluso”, “no podemos cambiar el mundo”, “resígnate, muere”), pero que tu vida es tuya, y si hay gente que sufre, se les puede ayudar, se puede luchar aunque se pierda gran parte de la vida chocándose para una pared, para eso está la inteligencia y la experiencia, para eso sirve saber… para saber salir de ahí. Puede ser que aun tomando esa opción, nuestra decisión no sea totalmente libre… En una sociedad donde se pierden los valores no sé por qué exactamente pero siempre hay una resistencia, siempre hay grupos de personas que no se conforman con esos valores, esos trabajos, ese ocio, esa manera de amar y buscan algo más para sus vidas y la de los que tienen alrededor y se quieran apuntar a disfrutar de una vida más viva con ellos…
Siento que formo parte de esa vertiente y no puedo renegar de ello. Pienso como pienso, siento como siento y soy como soy gracias a las experiencias que he vivido, las cosas que leo y las personas que me rodean (que entran en las experiencias, pero bueno)… soy consciente de que lo que vivo me hace luego reflexionar sobre lo que reflexiono, porque influirte por las mismas cosas no quiere decir pensar y sentir igual, ni mucho menos. Si dos personas nos leemos el mismo libro, cada uno lo vivirá de una manera, le revolverá las entrañas, le hará replantearse su manera de sentir y relacionarse, de actuar, le invitará a relevarse, a quererse, a comprenderse, a lo que sea que a cada uno le hace vivir un libro, y todo lo que saquen después de ese libro será diferente por lo que han vivido y con quien lo han vivido antes de leerlo, sin duda, pero sin duda también ambos habrán leído el mismo libro, y eso no deja de ser un hecho.
La libertad va mucho más allá de dejarse influenciar por las personas e ideas que rechazan (en la medida que le es posible) la cultura (costumbres, valores, etc.) establecida en una sociedad. Al fin y al cabo es dejarse llevar por otros, y la corriente solo se lleva a los peces muertos, a los dormidos, y a los que aun vivos y despiertos deciden el camino sencillo de dejarse llevar por la corriente.
Pero hay esperanza… la resurrección existe, se puede volver a la vida después de haber estado muerto, se puede volver a sentir, se puede hacer sentir a alguien que vivir libres merece la pena, pero tenemos que estar dispuestos a dejar atrás todo lo que sea necesario para que ese proceso de liberación del alma se lleve a cabo… Tenemos que darnos cuenta que cuando vemos al lado nuestra a una persona que camina todo el día con la cabeza agachada, a la otra que se camufla entre las risas de los demás para no ocultar que está perdido, a la que solo le importa tener o lo que piensen los demás, tenemos la posibilidad de devolverles a la vida, y no es una obligación, es un milagro… un milagro sería para mí que llevo mucho tiempo sin ver renacer a alguien. Para aquel o aquella que es tan puro de corazón que de naturaleza es uno de esos fuegos, como dice Eduardo Galeano, que arden de tal manera la vida que a todo al que pasa por su lado le hace arder también…
Tenemos la posibilidad de vivir en libertad y amar esa libertad de tal manera que la deseemos para todos los que amamos, que ojala fuesen todos…
Hay una frase del libro “Carta a una Maestra” de los alumnos de la escuela de Barbiana, que dice que “quien ama a las criaturas que están bien, se mantiene apolítico, no quiere cambiar nada”, pero que sin embargo “no es posible amar a criaturas marcadas por leyes injustas y no querer leyes mejores.

Pd1. Dejo el link de una canción que me gusta mucho. El grupo se llama "Llorando en el desierto", la canción "Arder", y es una versión de una canción grupo alemán "Früchte des Zorns" (Las uvas de la ira) solo que en español.

 http://www.youtube.com/watch?v=P_TiRVHYxhM

Pd2. Dejo el texto de Eduardo Galeano que antes nombré. Es de su libro “El libro de los Abrazos”, se llama el mundo y es el primero de dicho libro, que todavía no he leído…

El Mundo
Un hombre en la costa de Negúa, en la costa de Colombia, pudo subir hasta el alto cielo.
A la vuelta contó. Dijo que había contemplado desde arriba, la vida humana.
Y dijo que somos un mar de fueguitos.
-         El mundo es eso- reveló- un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos personas iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno que ni se entera del viento, y gente de fuego loco que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, ni arden ni queman; pero otros arden la vida con tanta pasión que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se quema.
(Eduardo Galeano)


Pd3. No permanezcamos toda la vida como fuegos bobos. Yo me he sentido fuego ardiente y notas como los fueguitos deseantes de arder, deseantes de sentir cosas diferentes, se acercan, arden y te lo dicen… "eres portador de vida allí donde vas".
También me he sentido fuego bobo, y así es como me siento la mayoría de las veces. Sin arder, y lo peor de todo, sin ayudar a nadie a arder.
Aquel que es fuego ardiente es para mí un educador, un educador de verdad.
Educar es acompañar en la vida, mostrar todas las puertas posibles y dar las mejores armas para saber elegir y defenderse de los errores. Educar no es elegir por ti, cerrar el camino, es ayudar a sacar lo mejor de uno mismo, y lo mejor y único que tenemos verdaderamente es nuestra vida, y quien no nos enseña a vivir nuestra vida no nos está educando, pienso yo.
Hay muchas causas y caminos (influencias: educación, familia; pereza, falta de pensamiento propio, etc.) por los que se puede llegar a ser fuego bobo, pero hay también infinitas razones para dejar de serlo cuando te das cuenta de que lo eres. Voy a contar una que se me ha  ocurrido hoy viendo “Matrix Reloaded”:

Aunque no seamos conscientes siempre, tenemos una vida en nuestras manos para vivirla con quien queramos vivirla, aprender todo lo que queramos aprender y no dejarnos arrastrar por la corriente conformista del mínimo esfuerzo. Nosotros elegimos. O ver como se apaga poco a poco el mundo, o hacerlo arder como si no hubiese mañana.


Y a ti, ¿se te ocurre alguna?
Estoy deseando conocerla…

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