martes, 14 de febrero de 2012

No puedo...

Me gustaría poder escribir esperanzado, pero lo siento, no puedo.
No puedo porque ya no entiendo nada, ya no veo nada, ya no siento nada, ya no soy nada…
Me he convertido en ese conjunto de letras ordenadas al lado de una foto de carnet, en esa silla que se esconde tras la tercera fila de una clase en invierno, cerca de la ventana, en ese cuerpo que no quiere apartar la mirada del plato mientras las comidas transcurren entre prisas, tele y emociones reprimidas, me he convertido en un ciudadano zero, sin opinión, sin ilusión, sin sentido de vivir, con miles de razones por las que luchar pero sin ganas de aferrarse a la vida.
Soy un niñato consentido que con diecisiete años no sabe hacer nada mejor que reclamar y plasmar sobre un frío teclado de ordenador sus quejas, sus penas y miedos internos por no tener cojones de salir ahí fuera y gritar sin miedo que no entiendo el sentido de esta vida, de esta espiral de apariencias vacías de contenido, de este sordo desfile de ilusiones programadas y sonrisas alquiladas.
Soy un esclavo, un producto, un robot, un autómata que llora sus desgracias mientras cumple su rutina, y consume un día más su necesaria dosis de tecnología para que su cabeza quede tranquila.
Solo soy un autocrítico que no es capaz de criticar al resto de la humanidad de lo equivocada que está, porque yo soy el primero que lo estoy. ¡Maldito hipócrita!
No espero reconocimiento, ni halagos, ni corazones nobles que vengan a decirme que soy o he sido un ejemplo a seguir, porque sería mentira… todo fue siempre un gran fachada, una ilusión, la simple máscara de un chico tímido que tuvo miedo a mostrarse tal y como era, y decidió mostrarse tal y como querían verle los demás. Una actitud intachable, una educación impoluta, un corazón noble, unas ideas respetuosas… un alma destrozada de no tener a quien desvelar sus miedos.
El terror azotará de nuevo esta fría noche de invierno en la ciudad, y la luz de luna volverá a iluminar los desconsolados rostros de aquellos que mueren por lo que a mí me sobra… me siento una mierda.
Mañana volverá a salir el sol, todo seguirá girando.
Si te revelas, pierdes tu hermoso e idealizado futuro… pero quizás ganes una vida llena de experiencias. Un largo recorrido en una cuerda floja que me mantenga en tensión día y noche. Emociones, ilusión, dolor, pasión, derrota, sudor, lágrimas, frustración, experiencia, oportunidad, cojones, levantarse, miedo, intento, caídas, baches, obstáculos, corazón, sangre, mente, caricias, llantos… Vida.
No puedo elegir volver a quedarme tirado una vez más mientras veo pasar la vida. ¿Por qué hacerlo todo tan complicado?

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